viernes, 20 de junio de 2008

Corresponsales de guerra


Esta semana el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, inauguró en la sede londinense de la BBC el Monumento a los periodistas muertos durante el ejercicio de su profesión. La pieza, situada en la terraza del edificio, es obra del español Jaume Plensa y consiste en una suerte de antorcha de cristal que se ilumina cada noche durante el espacio de tiempo que dura el telediario de la citada cadena. El homenaje no sólo atañe a los periodistas y a los cámaras encargados de cubrir conflictos bélicos sino que se ha hecho extensible a aquella gente que contribuye a hacer posible su trabajo: sus traductores y acompañantes.


El periodismo de guerra nació a mediados del siglo XIX cuando The New York Times envió a un reporter a cubrir los acontecimientos de la Guerra de Crimea (1854). La Guerra de Secesión americana (1861) y la Guerra Franco-Prusiana (1870) también fueron narradas por corresponsales. Las condiciones en que trabajaban estos periodistas y sus métodos de trabajo distan mucho de la actual corresponsalía de guerra. El primer cambio sustancial se produjo en la Guerra de Cuba (1895-1898). Ésta fue la primera confrontación internacional cubierta, de manera generalizada y en directo (al menos todo lo directo que los medios de la época permitían) por informadores.

La Guerra de Cuba sirvió, además, para conocer el poder manipulador de la prensa, patente en la campaña impulsada por el New York Times a partir del incidente del Maine. Hasta el primer tercio del siglo XX los reporteros de guerra estaban supeditados a las líneas ideológicas de los medios para los cuales trabajaban, esta tendencia cambió entre aquellos que cubrieron la Guerra Civil Española. En palabras de Hanighen >. En un periodo de enorme polarización ideológica, la Guerra española fue vista fuera del país como una lucha de ideales, propiciando que muchos corresponsales extranjeros (que no siempre eran profesionales del periodismo) llegasen a España no sólo para informar sino también para tomar partido en la contienda (sobradamente conocido es el caso de Hemingway). Desde este momento, los corresponsales de guerra iba a primar su punto de vista por encima del ideario de sus patrones.

La Guerra de Vietnam fue la contienda que verdaderamente marcó un antes y un después en el periodismo de guerra. Nunca hasta entonces los periodistas habían contado con tantas facilidades de ambos bandos para realizar su trabajo. Por primera vez los corresponsales de guerra lograron llegar hasta el corazón del conflicto y mostrar descarnadamente las acciones de uno y otro bando.
Vietnam enseñó a los periodistas en qué condiciones podían llegar a trabajar, marcándoles una meta y en contrapartida la Guerra de Irak supuso un notable retoceso: los militares, sobre todo los estadounidenses, evitaron la trascendencia de sus acciones, dificultando la labor de estos profesionales.

La Guerra de Irak llamó la atención sobre las condiciones en que ejercían su trabajo los modernos corresponsales de guerra. La muerte (oscura) de José Couso y de Julio Anguita Parrado no sólo sacaron a la luz la impunidad de ambos asesinatos, también sacaron los colores a aquellos para los cuales trabajaban: ninguno de los dos contaba con un seguro. Desde hace unos años periodistas de todo el mundo reclaman unos estatutos, un marco en el cual encuadrar la labor de los corresponsales de guerra, que piden unas garantías mínimas para su trabajo. Esta cuestión, sin embargo, no es sencilla. El corresponsal de guerra tiene que tener mucho de periodista pero más aún de aventurero. El jugarse la vida en el tajo es parte de su jornal y en la guerra ¿quien puede dar garantías? La ambición por la noticia, por informar, lleva a estos profesionales a moverse en primera línea y eso supone jugarse el tipo. En la inauguración del citado Monumento Ban Ki-Moon ha resaltado la importancia de poner fin a la impunidad y juzgar a los autores de las muertes. Sin embargo, si no se da un caso como el del Hotel Palestina, una captura o un ajusticiamiento, si la muerte llega en forma de bala perdida o porque uno es un blanco fácil ¿quién rendirá cuentas ante la justicia?

5 comentarios:

yosoyhayek dijo...

Me ha gustado mucho el post, felicidades!

Paula dijo...

Gracias!!
No sería justo omitir que he aprendido mucho de aquellos "bloggeros" a los que sigo desde hace meses.

Espero verte por aquí!!

liberand dijo...

Aviso: esto de los blogs engancha y mucho, ten cuidado eh!! jeje.

William Wren dijo...

pleased to meet you

Paula dijo...

Liberand: y que lo digas!!! Como le dije a Hayek: gracias por la visita! :D

William: nice to meet you too! and I hope to see you soon right here! ;D