domingo, 20 de julio de 2008

Coruñeses del siglo II. Ciertas dudas razonables


Las páginas locales de La Voz de Galicia abren hoy con la noticia de que uno de los forenses de la Unidad de Antropología del Imelga (Instituto de Medicina Legal de Galicia) se encarga de realizar la reconstrucción facial de unos esqueletos hallados hace un año, de manera fortuita, en una excavación realizada en el costado del Teatro Rosalía de Castro. Según los arqueólogos responsables, se tratan de restos más antiguos hallados en la ciudad y proceden de la necrópolis del asentamiento romano (del que todavía no se han encontrado restos evidentes) que precedió al definitivo asentamiento medieval. La necrópolis se extiende desde la calle de la Franja hasta la calle Real y la presencia de sus restos supone un incómodo inconveniente para las inmobiliarias y vecinos que tienen que llevar a cabo obras que implican algún tipo de excavación. (Posiblemente el mejor ejemplo es el de las obras de la sede de la Fundación Caixa Galicia, en cuyo solar se encontraron los restos de una casa romana que dilataron en más de dos años la erección del edificio).


Curiosamente, en el solar que hoy ocupa el teatro Rosalía, se econtraba la primitiva iglesia de San Jorge, la principal del barrio de la Pescadería. La iglesia tenía un enclave sumamente significativo pues se encontraba en primera línea de costa y, según algunos relatos, las olas rebasaban los muros de su cementerio durante los temporales. Tenía su fachada hacia la calle de Agar, donde se encontraron los citados esqueletos, mientras que el cementerio corría, con total certeza, por su costado derecho, aunque muy posiblemente se extendiese todo alrededor del templo. Teniendo en cuenta estos datos y habiendo visto la escasa profundidad de la excavación una no puede sino preguntarse hasta que punto los restos hallados son realmente de época romana y no mucho más recientes. En la Edad Media e, incluso, en Época Moderna, las infraestructuras (incluídos los enterramientos) tendían a reutilizarse y, cuando no era así, se solía emplear el método de la superposición de manera que, de haber tal necrópolis romana, ésta se hallaría bajo la necrópolis bajo medieval y moderna.


Por otro lado, es también posible que en el momento en que se edificó el teatro y se adecentó su entorno desaparecieran los restos de la necrópolis moderna, pero esto último ya no ignoro. Y es aquí donde apelo al conocimiento de los posibles lectores de este blog, por si acaso alguno puede arrojar algo de luz sobre las dudas que me asaltan. ¿No habrá cierta ligereza en la datación de los restos?


6 comentarios:

David Alonso dijo...

Hola. Yo no puedo arrojar ningun tipo de luz, sabes que para La Coruña como ciudad empieza con El Pote y se consolida con El Corte Inglés. Bromas a parte, si que me parece extraño lo de que los restos se encontrasen en la parte de la fachada de la iglesia de San Jorge, sitio nada comín para un cementerio, lo que, como dices hace que no casen.

Matritensis dijo...

Supongo que habrán hecho un estudio en profundidad, depende de cómo estaban los huesos, si encontraron algún objeto que les ayude a datarlos...
Los enterramientos en la época romana solían hacerse a las afueras de las ciudades y también depende mucho de qué época romana se refieren para asegurar que son romanos igual son visigodos o algún antepasado suevo de Anxo Quintana :P

Paula dijo...

Es que, precisamente, me extraña que sean tan antiguos por eso mismo: es más fácil que sean visigodos que romanos. De un antepasado de Anxo Quintana seguro que no son. Si su estirpe viniera de la "Muy noble y leal Ciudad de La Coruña" otro gallo cantaría!!
Se supone que sí, que se habrán analizado de alguna forma, sin embargo a mí me huele a que hay bastante tanteo del tipo: hemos encontrado otros restos romanos a esta profundidad, ergo... lo que me escama es que, en este caso, se hallaron en los alrededores de una iglesia posterior! Después nos pasa como con la Loba Capitolina...

David, sobre el hecho de que aparecieran hacia la fachada de la iglesia eso no tiene nada de extraño. Los cementerios no se limitaban a un área del eclesiario, como tampoco se limitaban al subsuelo de la propia iglesia. La necesidad de espacio obligaba a expandir la zona de enterramiento. San Jorge era la parroquia principal de la Pescadería, de manera que la mayor parte de la población del suburbio (el 80% de la ciudadanía)se enterraría allí. Cuando el espacio fuese insuficiente se retirarían los restos más antiguos y se reutilizarían tumbas. Por esto también me escama lo de estos esqueletos

Joaco de Esmirna dijo...

Muy interesante artículo. Cuando publicaron el hallazgo (hace una semanas en La Voz) también me entraron las dudas, no solo por la reconstrucción (demasiada imaginación y pocos datos verdaderamente fiables para hacerla -me recuerda a la reconstrucción del cráneo de Bach que se enseñó hace unos meses-), sino por lo fortuito de la publicación en la misma época que el centenario.

P.D.: ¿Te gusta Mucha?

En cuanto a mi abandono del blog: el de blogspot sí que lo tengo un poco dejado, el más actualizado es el space: www.repesmirna.spaces.live.com

Paula dijo...

Es que la sensación es de "ligereza": por parte de los políticos que cantan los hallazgos y por parte de los periodistas, pues es el tipo de noticias que les encanta para la sección local.

El problema es que este tipo de excavaciones se realizan por empresas privadas que pueden ser muy rigurosas en su intervención pero que son bastante sospechosas a nivel de interpretación. ¿Por qué? Pues porque después de excavar los resultados raras veces salen a la luz, tienen un análisis riguroso, entran en los circuitos académicos y se demuestra que ha habido un verdadero estudio. Al no ser así los datos que extraen estas empresas son siempre oscuros, nebulosos y sus interpretaciones, poco claras, son, cuanto menos, sospechosas pues no es posible evaluar su valor científico.

Paula dijo...

Por cierto (olvidaba responder a tu pregunta Joaco): sí me gusta Mucha. Cuando estuve en Madrid aproveché el fin de semana para ver unas cuantas exposiciones y una fue, precisamente, la que le dedicaron en el Caixa Forum. Una muestra estupenda: con un montaje muy llamativo, obras que abarcan todas sus etapas y con algunas de sus obras más famosas.

Mi imagen, de hecho, está tomada del cartel de la exposición. Pertenece a una serie que dedicó a las piedras preciosas y se corresponde con la esmeralda.