viernes, 11 de julio de 2008

La Historia del Arte: una disciplina dinámica



En las últimas semanas nos hemos desayunado con dos impactantes (y muy mediáticas) noticias que atañen a la Historia del Arte. La primera fue la atribución del Coloso a Asensio Juliá discípulo de Francisco de Goya, lanzada por Manuela Mena, conservadora de la colecciones de pintura española del siglo XVIII del Museo del Prado. Tal afirmación, respaldada por la dirección de la pinacoteca y rápidamente cuestionada por algunos especialistas, viene a desmentir la autoría del genio español, justo en el momento en que en Zaragoza se puede disfrutar la muestra más importante dedicada al maestro en los últimos años.


A pesar de que el descubrimiento obliga a cambiar numerosos manuales y a revisar algunos de los estudios previos sobre Goya, apriorísticamente su trascendencia parece menor que la corrección de la datación de la Loba Capitolina. La escultura, emblema de la ciudad de Roma y símbolo de la ancianidad de la misma, no es una pieza etrusca del siglo V a.C. como se creía hasta el momento. La primera en alertar sobre esta posibilidad fue la restauradora Ana Maria Carruba, encargada de remozar la obra, que en el año 2000, al rematar la restauración, ya alertó sobre esta posibilidad. El C14 ha secundado los motivos técnicos que la profesional había esgrimido a la hora de lanzar su hipótesis.

Para aquellos que amamos y vivimos de la Historia del Arte no es nuevo el comprobar, una vez más, que nos hallamos ante una disciplina viva, dinámica, cambiante y siempre generosa en la sorpresa. Como cualquier ciencia humanística, la Historia del Arte no es monolítica, absoluta ni exacta. Una de las consecuencias del paso del tiempo sobre aquello que estudiamos -sea una obra de arte o un hecho histórico- es la mutación o desaparición -total o parcial- de aquellos factores o elementos que contribuyeron a crear, dar forma o componer lo analizado. La labor reconstructiva del historiador -en este caso del historiador del arte- conlleva la recuperación del mayor número posible de datos acerca del objeto de estudio; una vez se ha completado la recopilación de noticias, si ésta ha sido exhaustiva y rigurosa, el historiador tiene en su haber toda la información conservada y sobre ésta sentará su estudio. El problema de una disciplina humanística como la Historia del Arte es que, si bien el historiador es plenamente consciente de la información que se ha conservado, no puede saber con certeza que información se ha perdido, borrada por el paso del tiempo. Es por esto que no podemos hablar de una ciencia exacta ni de verdades absolutas, y que la aparición de nuevos datos (sobre todo si son revolucionarios)puede poner patas arriba la investigación previa, pudiendo implicar su pleno replanteamiento.

Este puede ser el caso de la nueva datación de la Loba Capitolina que todavía debe ser sopesada y analizada con frialdad para establecer en qué dirección nos lleva. El hecho de que la Loba fuese realizada en el siglo XIII puede implicar cosas muy distintas: puede obligar a renovar los estudios sobre la escultura etrusca, así como aquellos dedicados a la escultura en bronce en la baja Edad Media, pero también es preciso barajar la hipótesis de que se trate de una copia medieval de un original etrusco. Las futuras investigaciones lo dirán.

2 comentarios:

Matritensis dijo...

De vuelta de mi blog... ¡cómo no voy a publicar un comentario tuyo! creo que hubo un error, como ya te respondido en mi blog, hay ocasiones que no sé el motivo por el que algunos comentarios no me aparecen para publicar, pasa rara vez pero creo que te tocó esta vez, de verdad que lo siento, no soy censor en el blog, sólo si hay insultos hacia mí o hacia los que opinan.
Si quieres envíalo una vez más y por favor, no te sientas violenta, debió haber algún problema ajeno a mi voluntad, lo siento mucho :(

Un abrazote

Paula dijo...

:D

Como ya dije en tu blog: ni te preocupes, olvídate, finito, caput!

Tampoco era un comentario para el recuerdo. Fue más que nada que me llamó muchísimo la atención. Me parecía poco propio de tí porque, efectivamente, en tu blog tenemos cabida todos! (lo del tal Anónimo es el mejor ejemplo).

Serían las prisas, seguro que metí mal mi contraseña o la verificación de la palabra.

Seguiremos encontrándonos en la blogosfera!!

Otro abrazo!!