sábado, 5 de julio de 2008

Nomenclator Cruniacensis


Lo estaban deseando y ahora están un paso más cerca de lograr su objetivo. Uno de los grandes retos del BNG coruñés era el de conseguir que el callejero herculino estuviera íntegramente en gallego. El objetivo se puso a tiro cuando, a pesar de sus pobres números en la elecciones municipales, consiguieron llegar al gobierno de la urbe y desde este momento, han trabajado para llevar el proyecto a buen puerto. Esta semana la Concejalía de la Juventud y Normalización Lingüística (oficialmente Concellería de Mocidade e Normalización Lingüística) ha presentado un listado realizado por el Servicio de Normalización del Ayuntamiento y los alumnos del máster de usos lingüísticos de la Universidad de La Coruña en el que se recopilan los topónimos y microtopónimos que, según la Comisión de Toponimia de Galicia, incurrirían en algún tipo de incorrección lingüística.


Lo primero que estos colectivos deberían dejar bien claro a la ciudadanía antes de lanzarse a problamar las incorrecciones lingüísticas del callejero coruñés es qué se entiende precisamente como tal. Por un lado parece ser que es preciso adaptar los nombres de la calle a la Toponimia Oficial de nuevo cuño, es decir: la Avenida de Arteijo tiene que ser Avenida de Arteixo, pues este último es, desde hace unos años, el topónimo oficial de la localidad vecina; para nosotros y para un señor de Murcia. De la lista de 101 nombres que proponen se extrae que la incorrección lingüística también implica gustos personales; sólo así se entiende que quieran cambiar microtopónimos como el de la emblemática Avenida de la Marina (así llamada por estar dedicada a la Marina Española), que pasaría a llamarse "Avenida da Mariña", o que quieran transformar la calle Panaderas por "Panadeiras" . En este caso la supuesta "incorrección" parece que ya no es tal y el único criterio que se ha podido seguir es el meramente subjetivo.


Lo más genial de esta pirueta garrula, nacida del encono y, por cierto, profundamente impopular en la ciudad, es que desde la Concejalía de Normalización Lingüística ya han dicho que el cambio no precisará la aprobación plenaria, pues considera que los actuales topónimos son, simple y llanamente, incorrectos; con lo cual ni siquiera será un cambio democrático. Lo bueno es que según la "Filosofía de la incorrección" la próxima vez que vea al señor Henrique Tello, insigne promotor de la vil cacicada, podré dirigirme a él como Enrique Tejo (o Tajo, pues según los libros de geografía de nuestros niños de Secundaria el Tajo en gallego se llama Tello); y él se tendrá que aguantar.


Por otro lado, lo que a mí más me llama la atención de todo este manoseo toponímico es que es igual (pero al revés) del realizado en tiempos del franquismo, en los cuales los topónimos que se consideraban "demasiado gallegos" fueron castellanizados, a veces, con más bien poca fortuna. El mejor es el de la localidad de Niñodaguia (Nido del águila) que fue traducido como Niño de la Guía. Ahora que lo teníamos todo para vivir estupendamente bien, preocupándonos sólo por lo que realmente nos tenemos que preocupar, tenemos que padecer la nueva-vieja manía persecutoria que los políticos de poca monta tienen por el nomenclator.

2 comentarios:

Matritensis dijo...

¿Nido de águila? qué curioso, siempre me preguntaba de dónde vendría ese nombre.
Buenos alfareros hay en ese pueblo, tengo varias piezas en mi colección de botijos ¿o debería decir botixos?

Esta imposiciones de los naZionalistas son simplemente eso, imposiciones, antes padecíamos a Franco, gallego él, y ahora a estos.

Todo esto es muy enxebre :P

Paula dijo...

Lo molesto es que las imposiciones acaben por cuajar porque eso convierte la imposición en algo muy rentable.

Yo hace años que no voy por la zona de Niñodaguia y no tengo recuerdo de los botijos!
Lo que es seguro es que "botixo" no existe en gallego. No recuerdo cómo se dice pero el "palabro" suena rarísimo...
;P