jueves, 4 de septiembre de 2008

Meirás: el pazo de la polémica

(Imagen extraída de internet)

Una de las polémicas del año está siendo la generada en torno al Pazo de Meirás, tradicional residencia de verano de la familia Franco. La controversia ha surgido por una iniciativa ciudadana encabezada por la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña e impulsada por el Ayuntamiento de Sada, en la que también se ha visto involucrada la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia; en ella se exige la expropiación del citado pazo como señal de "devolución de la dignidad" al pueblo gallego.

Huelga decir que estamos ante un tema político en el cual la memoria y, sobre todo, la historia poco o nada pintan y, menos aún, tienen que ver. La Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica ha realizado una serie de manifestaciones, algunas especialmente pintorescas, ante el pazo; el Ayuntamiento de Sada se ha erigido en administración visible y la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia ha aceptado la incoación de un expediente de declaración de Bien de Interés Cultural (máxima figura de protección en el ámbito de Patrimonio Histórico Artístico) para el pazo.

Parte de la polémica se reavivó cuando Carmen Franco Polo, hija del caudillo y actual propietaria del inmueble, se negó a abrir el pazo a los técnicos de la Xunta para que estos procediesen a inspeccionar y fotografiar su propiedad para así determinar su estado de conservación actual (estado que, se sabe, es bueno). El Tribunal Superior de Xustiza falló a favor de la administración autonómica puesto que, según la ley 8/1995 de Patrimonio Cultural de Galicia, los propietarios de los bienes susceptibles de obtener la declaración de B.I.C. deben favorecer las labores necesarias para la elaboración del informe.

Como el asunto es algo complejo, lo mejor será presentar la historia del pazo, la verdadera reivindicación de la Comisión para la Memoria Histórica y el auténtico calado de las medidas tomadas por la Xunta.

El pazo de Meirás se levantó en 1893 sobre las ruinas de una antigua fortificación propiedad de la familia Patiño, originaria de Bergondo, que había sido destruída en 1809 durante la Guerra de Independencia. La arruinada fortaleza fue heredada por la escritora gallega Emilia Pardo Bazán quien impulsó el nuevo edificio, que pasaría a ser su habitual residencia estival. En la torre que ella llamaba "de la Quimera" tenía su biblioteca y lugar de trabajo, y su casa era también lugar de reunión de literatos, como Miguel de Unamuno. Uno de los elementos de la antigua fortaleza que no se demolió fue la capilla, en la cual la escritora contrajo matrimonio, y que fue incorporada al nuevo edificio. Tras la muerte de Pardo Bazán (1921), Meirás pasó a ser propiedad de su hijo Jaime. Al fallecer éste en 1936, la propiedad quedó en manos de su viuda y de su hija cuya intención era donar la propiedad a la Compañía de Jesús para que la empleasen como noviciado. Las condiciones impuestas por las propietarias hicieron que los jesuitas rechazasen la oferta y, ante tal negativa, las autoridades locales pusieron en marcha una iniciativa para recaudar fondos a fin de comprar el pazo, acondicionarlo y regalárselo a Francisco Franco como residencia de verano. La "Junta Provincial Pro Pazo del Caudillo", que dirigía la operación, estaba encabezada por el Gobernador Civil Julio Muñoz Aguilar y por el banquero Pedro Barrié de la Maza; con ellos colaboraron los alcaldes coruñeses Fernando Álvarez de Sotomayor y Alfonso Molina, entre otras personalidades de la zona.
Al pazo se añadió una extensión de terreno que duplicaba el tamaño de la propiedad original, expropiando y obligando a los vecinos a mal vender sus tierras, según afirman algunas fuentes. Se dice que parte del capital para la compra fue descontado de las nóminas de los funcionarios del Ayuntamiento de La Coruña y de la Diputación Provincial, y también fueron puestos a la venta bonos de aportación voluntaria.
En mayo de 1938 la donación del pazo al caudillo se hizo efectiva, aunque la recepción oficial de la obra no se celebró hasta diciembre del mismo año.
Aprovechándose del amparo de la Ley de la Memoria Histórica y de la reavivación de los fantasmas del franquismo, la citada Comisión... y la corporación municipal de Sada (gobernada por el BNG) se han embarcado en una lucha por la expropiación (pues este es el verdadero objetivo) del pazo de Meirás a la familia Franco. Se habla de la devolución de la dignidad al pueblo gallego y se esgrimen otros argumentos tan vacíos como el anterior para enmascarar el verdadero propósito de esta gente es tocarle las narices a la citada familia. La restitución de los terrenos expropiados o comprados por la fuerza a sus antiguos propietarios (que supongo es lo más parecido a devolverle la dignidad a la gente) parece poco menos que inviable, dadas las modificaciones sufridas por las mismas. Tampoco parece muy lógico que las administraciones involucradas en la compra del pazo ingresen a sus antiguos trabajadores o a sus familias la cantidad en su momento sustraída de sus sueldos, con lo cual cualquier maniobra de tipo restitutivo está valdía.
¿Qué han logrado sin embargo con su iniciativa? Que la Consellería de Cultura de la Xunta inicie, casi como único recurso, la tramitación de la declaración de Bien de Interés Cultural para el pazo. ¿Qué implicaría la declaración de B.I.C.? Pues más bien poca cosa para lo que son las reivindicaciones de esta gente. Para comenzar la familia se vería obligada a abrir la propiedad cuatro días al mes para consentir su visita. Esta medida es una de las más incumplidas por los propietarios de Bienes de Interés Cultural y, en casos como el Pazo de Oca, la visita se limita a sus extraordinarios jardines, pero no a la totalidad del complejo; algo que también podría hacer la familia Franco. La declaración de B.I.C. implica también la conservación del edificio (cosa que ya se da) y el inconveniente de que para cualquier obra o reforma en el mismo esta, además de contar con su correspondente licencia de obra, deberá contar con el visto bueno de la Consellería de Cultura. ¿Y las posibilidades de expropiación? Las posibilidades de expropiación forzosa se limitan a aquellos casos en los cuales se incumplen las obligaciones de protección y conservación; algo que, a pesar de que en Galicia se conocen algunos casos en los cuales se podría proceder a la expropiación, rarísimas veces se ha llevado a cabo.
Sin embargo (y aquí llega la parte realmente divertida) la declaración del pazo como B.I.C. no sólo será engorrosa para la familia Franco sino también para todos aquellos vecinos de la zona. Los edificios como el Pazo de Meirás una vez declarados B.I.C. adquieren la categoría de Monumentos y, como bienes inmuebles se debe delimitar para ellos un "entorno" que goza de la misma protección del bien. Si las cosas se hacen con rigor, el entorno no se limitará al cierre del pazo, sino que afectará (como ya está afectando) a las propiedades colindantes como parte de su contexto paisajístico, de manera que no podrán ocultar la visión del monumento ni distorsionar exageradamente el ambiente en el cual se ubica.
La tramitación de la declaración de B.I.C. tiene un plazo de 20 meses desde la incoación del expediente y en este tiempo tanto el bien como su entorno gozan ya de los "provilegios" propios de un Bien de Interés Cultural. Actualmente, las licencias de obras concedidas a los vecinos próximos al pazo se han paralizado afectando, incluso, las obras de una urbanización en construcción. Abierto recientemente el plazo de información pública, los vecinos que ven la que se les puede venir encima ya han comenzado a protestar ante el ayuntamiento de Sada que se defiende argumentando que ellos son meros mensajeros del gobierno autonómico y que no son responsables de las medidas a aplicar. Lo que no hacen es dar la cara como promotores de la "genial" iniciativa antifranquista. El ayuntamiento también se defiende diciendo que ellos seguirán concediendo licencias como hasta el momento, y prometen que aquellas obras que ya han sido licitadas saldrán adelante; lo que no añaden es: si la Consellería de Cultura lo estima oportuno...
La Ley gallega de Patrimonio Cultural, bastante más avanzada y compleja que la ley estatal, es un excelente medio para la protección de aquellos elementos materiales e inmateriales, muebles e inmuebles que conforman las principales aportaciones gallegas al patrimonio cultural español y universal. Es tan buena para el patrimonio como pesada para el propietario y la comunidad vinculada al bien, por eso no debe ser empleada como jueguete político ni como venganza contra un vecino indeseable. Veremos en que termina el circo de Meirás. Por mi parte, creo que si hay algo que de valor histórico-artístico al pazo es su vinculación con Pardo Bazán pues sus méritos arquitectónicos son más bien escasos. Ahora toca a la Xunta decidir y a los vecinos juzgar a sus políticos.

11 comentarios:

yosoyhayek dijo...

Excelente entrada! Me ha gustado mucho leerte. Si me dejas te enlazo en mi blog para ver si consigo que entren unos cuantos. Es un artículo muy bueno.
Saludos!

Paula dijo...

Sí,como no!

Supongo que es más fácil hacer buenas entradas cuando se trata de un tema cercano y, en mi caso, el Patrimonio lo es.

Celebro que te haya gustado!

liberand dijo...

Vamos, que en su día se expropiaron tierras que eran propiedad de sus legítimos dueños. Y ahora se quiere volver a hacer lo mismo, eso sí, por venganza, y además jodiendo a los vecinos que van a ver como los derechos sobre su propiedad se van a ver limitados.

¿Dónde está el derecho a la propiedad privada?

Paula dijo...

Pues sí, viene a ser algo por el estilo.

En realidad es una acción rencorosa y revanchista.

Es verdad que en su momento hubo expropiaciones forzosas, pero lo que parecen olvidar son los beneficios que durante décadas dejaron los veraneos del caudillo.
Porque se habla de los veraneos de la familia real pero ésto palidecen ante los de la familia Franco. En Coruña había familias que vivían todo el año de los ingresos que obtenían de albergar y cuidar a las familias de las decenas de escoltas que venían de veraneo aprovechando que el cabeza de familia se desplazaba a Galicia como escolta de Franco. Por no hablar de que las mejores carreteras de Galicia eran aquellas de uso habitual del caudillo. Hubo gente que llegó a hacer muchísimo dinero. Pero de eso está mal acordarse...

Por otro lado, la ley de Patrimonio es bastante controvertida porque ofrece grandes garantías para aquello que se protege pero deja bastante desamparado al propietario del bien. Es verdad que se hace en pro de la conservación y disfrute general de un patrimonio que es "un poco de todos" pero, ya que es así el propietario debe de tener algún tipo de ayuda "de todos" para poder cumplir con las obligaciones impuestas.
Es una ley totalmente desequilibrada.

Liberal clásico dijo...

Muy buen artículo.

La conclusión que extraigo es que a la tropa de progres pro-expropiación les da igual el interés cultural del edificio en relación con Pardo Bazán; es más, diría que muchos de ellos lo ignoran. Lo que quieren es, por encima de todo, crear polémica y fastidiar a los actuales propietarios. Y para ello, ¡qué más da lo que diga el Derecho! Si no se les puede arrebatar de una manera -porque, como has dicho, no hay base legal para ello-, jodámoslos por otro lado.

Por cierto, ¿qué será eso de "dignidad del pueblo gallego"?

Paula dijo...

Sí! yo también me lo pregunto...

Vitrubius Volante dijo...

Hm... La verdad, aún no he leído esta entrada, pero sí otras anteriores, y me han gustado... ¡Así que te incluyo en mis blogs recomendados! Y gracias por haber hecho lo mismo con el mío.

¡Nos vemos, Paula!

Paula dijo...

Muchas gracias Viri! tienes un blog muy bueno y es una pena que no te prodigues más!!!

Un abrazo!

Antonio dijo...

Excelente entrada, enhorabuena. ¡Por fin me entero de forma seria de lo que ocurre con el Pazo! Voy a recomendar tu blog en el mío.

Paula dijo...

Muchas gracias!
Y bienvenido; siempre es un placer contar con sangre nueva.

Un saludo!

Juan Granados dijo...

Propongo una cuestión colateral, ¿no es patrimonio el Hostal de los Reyes Católicos?...pues sólo lo pueden visitar los clientes, curiosa vara de medir, verdad?

Excelente blog, los viejos historiadores coruñeses reverdecemos con sabia nueva!