lunes, 29 de septiembre de 2008

La deshumanización de la arquitectura


(Imagen tomada de El País)
Hace tiempo que quiero dedicarle un post al madrileño claustro de los Jerónimos, actualmente integrado (aunque sería más correcto decir engullido) en el espacio museográfico del Museo del Prado. Por supuesto, se trata de una opinión personal, a posteriori y al margen de la larga (y ya finiquitada) polémica entorno al cubo de Moneo y basada en la contemplación del resultado final.

Está claro que las autoridades políticas, incluyendo aquellas que se dedican al mundo del patrimonio, no siempre cuentan con la preparación suficiente como para dilucidas cuál es la solución más beneficiosa para un bien. Es ahí cuando entran (o deberían entrar) los expertos: arquitectos, museólogos, restauradores y, ante todo, los hermanos pobres de todos estos: los historiadores del arte. Ignoro cuál ha sido el proceso exacto seguido a la hora de determinar en qué manera se debía de integrar el claustro de los Jerónimos en el nuevo espacio del Museo del Prado, pero todo apunta a que los historiadores del arte han tenido poco o nada que ver en las decisiones tomadas. Paso a explicar el por qué.

Historiador del arte es aquel que se afana en estudiar y comprender a través de métodos científicos aquellas manifestaciones artísticas producidas por el hombre a lo largo de la historia. La musealización del claustro de los Jerónimos es un ejemplo de incomprensión, no sólo de la obra, sino incluso de la propia arquitectura.

Para comenzar: la musealización de un claustro al estilo de los Cloisters del MET es un auténtico atraso museológico. La museología aspira a convertir el museo un lugar activo en el cual se aspira a que el visitante adquiera un cierto conocimiento y comprensión de lo que allí se muestra. Para ello es preciso contextualizar las obras dándo sentido al recorrido propuesto y aportando al espectador la información necesaria para que éste pueda comprender la génesis y significado de las obras (nunca totalmente, pues eso es imposible, pero sí parcial y correctamente). En este sentido enclaustrar (y nunca mejor dicho) y descontextualizar un elemento arquitectónico, como en este caso un claustro, es una vuelta al pasado más rancio y demuestra una total ignorancia por parte de los promotores de la idea. Una ignorancia y una incomprensión que, consecuentemente, se trasladan al espectador que, en el caso del ejemplo que traigo a colación, no puede sino verlo como un hermoso decorado de factura clasicista. Un "decorado" creado en 1612 por Miguel Martínez para los frailes jerónimos. Cierto es, que lo que vemos es la fachada decorativa, lúdica, del antiguo claustro, hoy convertido en tramoya; sin embargo nada queda para la comprensión de este espacio muerto.

El claustro surge como elemento articulador del espacio monástico en plena edad media, siendo el núcleo vertebrador de esa "ciudad ordenada" que aspiraba a ser todo monasterio (y con el tiempo, todo convento, pues las órdenes mendicantes copian el eficaz modelo habitacional de los monasterios). En torno al claustro, o claustros si la comunidad es numerosa, se disponen las dependencias monacales: sala capitular, cocina y refectorio, almacenes, archivo y biblioteca, cerería y habitaciones (éstas, por lo común, en la segunda planta). Además, el claustro comunicaba con la iglesia, favoreciendo el tránsito entre aquellos espacios que centraban la vida de la comunidad. El claustro se concebía, además, como lugar de recogido esparcimiento, de ahí que suela estar concebido como orto conclusus o vergel para la reflexión y esparcimiento del alma, a menudo ornado con un brocal o una fuente que incorporaba el rumor del agua al silencio propio de este espacio. Etimológicamente el claustro era un lugar cerrado, refugio de la comunidad y, por tanto, una entidad viva.

Despojado de todos estos elementos, bellamente restaurado, sí, pero privado de sus corredores, de sus muros de cierre e, incluso del contacto con la iglesia, el claustro de los Jerónimos se ha convertido en un espacio inerte, vacío de significado; espacio museístico y escenario para las esculturas de los Leoni. Nada hay que nos lleve a su génesis y permita comprender su razón de ser. Vacía de función la arquitectura se convierte en escultura y en este ejemplo el claustro-escultura deshumanizado, convive con otras piezas escultóricas, ¿es realmente posible que esta fuera la intención de los directores y patronato del Museo del Prado?

Por otro lado, llama la atención la ignorancia, o arrogancia, del propio Moneo. Afortunado por dejar su huella en la ciudad orgánica, olvida respetar el trabajo de sus ancianos colegas, dando una patada a una de las piedras (nunca mejor dicho) que una a una han formado el camino de la arquitectura española. Llama la atención la inocente arrogancia del arquitecto pues, al igual que nosotros pereceremos, ¿no lo harán también nuestras obras? ¿Qué hay que garantice a Moneo que, tal vez no dentro de tantos años, otros arquitectos ignorantes o arrogantes ninguneen alguno de sus queridos edificios, vistos como vetustos o faltos de valor? En realidad, nada.

La penosa deshumanización del claustro de los Jerónimos no deja de ser otra muestra más del enorme poder que tiene la hoguera de las vanidades de nuestra sociedad.

sábado, 20 de septiembre de 2008

En Castellano: ALTO Y CLARO


Hoy La Voz de Galicia se hace eco de la denuncia que desde el PP se lanza contra A Mesa pola Normalización Lingüística por llevar a cabo actos de acoso a algunos comerciantes coruñeses. Del caso, que salta hoy a la palestra, yo ya había tenido noticias, pues una persona allegada había recibido una carta de dicha organización en la cual se le informaba de la apertura de un "expediente de queixa por vulneración dos dereitos lingüísticos". La carta le llegaba, según decían, debido a la denuncia de un cliente suyo que había recurrido a la Mesa por no haber sido atendido en gallego. Se le instaba a corregir su actitud y se le informaba que, de hacerlo, el expediente sería archivado y, de no ser así, se abriría un segundo expediente, cuya finalidad ya no recuerdo. La persona afectada envió una correcta carta de agradecimiento a la Mesa por sus sugerencias, lamentando lo sucedido y bla, bla, bla. En un primer momento no pude sino mostrar mi sorpresa e indignación ante la respuesta, pero enseguida me hizo reflexionar: <> Con todo, yo insistí: denúncialo! Al PSOE, al PP, a la prensa, a quien sea, pero que se sepa lo que hace esta gente.


Hoy, por fin, los periódicos sacan a la luz las penosas prácticas de la Mesa y, lo que es más inmortante, desenmascaran a esta asociación. En los últimos años, la presencia de la Mesa en los medios gallegos ha sido tal que la gente cree, erróneamente, que ésta es un organismo dependiente de la Xunta: nada más lejos de la realidad. Desde la Secretaría Xeral de Política Lingüística (Presidencia= PSOE), verdadera entidad pública de ámbito lingüístico dependiente de la Xunta de Galicia, se desmarcan de la línea coercitiva de la Mesa: señalan que dichos expedientes no tienen vinculación con ellos y recuerdan que A MESA POLA NORMALIZACIÓN LINGÜÍSTICA ES UN COLECTIVO PROVADO QUE PROMOCIONA LA LENGUA y, por tanto, los expedientes CARECEN DE VALOR OFICIAL. Asimismo, desde la Secretaría aprovecharon para recordar que, en base a la normativa actual, EN LA COMUNIDAD NO SE PUEDEN PONER MULTAS POR NO UTILIZAR EL GALLEGO.


Esta reacción del PP, de la prensa y, por necesidad, de la Secretaría Xeral de Política Lingüística se da en una semana en la que la tienda coruñesa del modisto Antonio Pernas fue blanco de un acto de vandalismo de raíz nacionalista. Uno o más individuos intentaron romper una de las lunas del negocio y dejaron una nota hecha con recortes de periódico en la que se leía: "Inimigo do galego" (enemigo del gallego). Pernas es, junto con Roberto Verino, Purificación García y otras personalidades de la cultura gallega firmante del Manifiesto por una lengua común, y todo apunta a que eso lo convirtió en centro de las iras de unos cerriles nacionalistas. Otra persona que también a sufrido el acoso y varios intentos de politización de su persona por parte de los nacionalistas es el palista David Cal, quien tiene una lucha abierta con la Conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo (BNG).


Curiosamente, en Galicia tenemos la sensación de aquí, al Finisterre, todo llega tarde. En el caso de los abusos nacionalista parece que el tiempo ha jugado a nuestro favor. Ante los consabidos ejemplos de Cataluña y el País Vasco en Galicia, somos muchos los gallegos que no estamos por la labor de dejarnos asoballar ni perder nuestras libertades y derechos. Ya en el Códice Calixtino se describe a los gallegos como un pueblo litigoso (la documentación relativa a pleitos en el Reino de Galicia llena varios archivos) y parece que, de momento, no hemos perdido la esencia.


Este post, al igual que este blog, no se posiciona en contra del gallego, idioma que la gestora conoce y respeta, ni de aquellos que aman y hablan en gallego por ser ésta su lengua materna. Este post va en contra de aquellos que se erigen en paladines de la lengua, que la capitalizan, manosean y distorsionan empleándola como arma arrojadiza contra los que no son ni piensan como ellos; va contra los estúpidos que creyendo defender una lengua y una cultura no hacen sino vejarla y desprestigiarla; y va contra la gente corta de entendimiento, incapaz de hacer valer sus libertades respetando las de los demás.


Va contra A Mesa pola Normalización Lingüística y contra aquellos del BNG que no han sido capaces de entender nada de nada. En Castellano: ALTO Y CLARO


viernes, 19 de septiembre de 2008

Historias de la inmundicia: las antiguas ciudades y el concepto de higiene



Este post es un encargo que me hizo el gestor de Es Madrid no Madriz a raíz de un comentario que dejé en la entrada que dedicó a la madrileña Calle de la Salud.

Decía yo que quien afirma que le gustaría haber vivido en tal y cual tiempo pasado (sobre todo si este es anterior a bien entrado el siglo de XIX) no sabe a qué se expone. El concepto de la ciudad inmaculada, habitable y acogedora es, en realidad, muy reciente y nada tiene que ver con el pestileste y antihigiénico pasado de nuestras queridas urbes.

Las primeras medidas reguladoras sobre el aspecto y cuidado de las ciudades españolas surgieron de la iniciativa real, lo cual hacía de Madrid el núcleo primigenio de los experimentos destinados a la acomodación urbana. El 1590 Felipe II firmó una Real Cédula por la cual se creaba en la Villa y Corte una Junta encargada de velar por su limpieza, ornato y policía (orden público).

En lo que a cuestiones de urbanismo se refiere, el profesor de la Universidad de Santiago Andrés Rosende publicó hace unos años un fantástico libro sobre la evolución de la configuración urbana de Compostela, analizando no sólo los cambios en su planta sino también el modo de vida y el uso de los espacios públicos. Una joya (que creo se publicó sólo en gallego, lo cual es una verdadera lástima) de la cual he extraído buen parte de la información para este post.

Tras el ejemplo madrileño, el Ayuntamiento de Santiago organiza desde el siglo XVI un medio de vigilancia urbanística a través de la inspección de las obras. En el siglo XVII estas medidas se amplían y perfeccionan, afectando a la higiene de la urbe, sus prácticas edilicias y el orden público. En lo que a medidas higiénicas se refiere, éstas afectan sobre todo al control de los cerdos (habituales en los paisajes urbanos de la época) vigilando para que no andubieran sueltos, ensuciasen las calles, pusieran en peligro a los jinetes y molestasen en las procesiones. Otras medidas de salubridad pública fue el prohibir a los ciudadanos el vaciar los orinales en las calles y fuentes, en las que tampoco se debía de lavar la ropa, carne o pescado, o sacar de ellas aguas con orinales y otras cosas sucias. Asimismo se obligaba a los vecinos a limpiar delante de sus casas "la parte que le tocare, conforme a cassa que hubiere". Tampoco se permitía arrojar agua sucia o limpia por las ventanas y, de hacerse, se debía avisar tres veces gritando: agua va, para que los vecinos pudieran tomar las precauciones pertinentes. Se instaba a que los estercoleros no se situasen en la ciudad y las inmediaciones de la muralla, obligando a colocarlos a 30 codos de la misma, y se fijaba el horario de recogida por parte de los campesino: de seis a ocho de la mañana en verano y de ocho a diez en invierno. En cuanto a los inmuebles se seguían controlando las licencias de obras a fin de evitar de que una construcción improcedente complicara el tránsito de las calles, se contemplaban asuntos de seguridad pública prohibiéndose, por ejemplo, el almacenamiento de materiales inflamables en las viviendas y se controlaban los edificios en estado ruinoso.

Actualmente se conservan las ordenanzas municipales que regularmente se emitieron desde 1687 y en las cuales apenas se produjeron cambios. Con todo, lo estipulado en estos bandos no siempre se cumplía y, por ejemplo, el amontonamiento de estiércol junto a la muralla fue una práctica secular.

El siglo de la higiene y de la salubridad urbana fue, sin embargo, el XIX. El concepto, ya preexistente, de que el aire limpio y puro era sinónimo de salud cristalizó en medidas contundentes como la ampliación de las redes urbanas y la apertura de grandes ventanales en las casas y la prohibición de enterrar en las iglesias y sus inmediaciones. Este última resolución derivó en la creación de cementerios fuera de las ciudades y orientados teniendo en cuenta los vientos predominantes en la zona, a fin de que estos no llevaran los olores y enfermedades a la ciudad. En el caso de Santiago el cementerio urbano de Bonaval, anejo al convento de los dominicos, no se levantó hasta bien entrado el siglo XIX. Hasta entonces el lugar de enterramiento de los compostelanos era la Plaza de la Quintana.




La Plaza de la Quintana era el centro de la vida urbana de Compostela: por un lado era el espacio sacro por excelencia: en ella se encuentra la Puerta Santa, acceso principal a la Catedral en año jubilar y era el marco de los Autos de Fe y de las grandes procesiones. Además, la Quintana era también centro de la vida económica y política: en su lado septentrional se disponían el mercado y los puestos de cambistas, en las casas que cerraban este lado de la plaza habitaban los notarios y, hasta que a finales del XVII Domingo de Andrade construyó el Consistorio de la Plaza del Campo la corporación municipal se reunía en una casa sita en la gran plaza. Esta que acabamos de describir era la conocida como "Quintana de vivos" opuesta a la meridional "Quintana de mortos" que recibe su nombre por hallarse en ella el cementerio catedralicio, que servía como cementerio municipal.
Al estudiar esta plaza, Rosende se refiere a esta zona como "espacio profanado", dice la documentación: "lugar franco a todo género de personas, y animales, expuesto a toda casta de inmundicias, profanado de día y noche con la negociación de comprasy ventas, y algunas veces con quimeras y cuchilladas, efusión de sangre, actos indecentes, teatro de volantines, y títeres, exercicios militares, y paseo casi continuo de ociosos, y al mismo tiempo destinado por un Ilustre cavildo compostelano a las sagrada exequias y sepulcro de los cuerpos de unos fieles que devmos creer piadosamente glorificados en el señor". El cementerio era un lugar sin pavimentar, su suelo era de tierra que solía estar mal nivelada debido a las constantes exhumaciones de las fosas (comunes), que se abrían para trasladar los restos descompuestos a los osarios.


La ubicación del cementerio debía de ser verdaderamente incómoda para los vecinos, pues se conservan textos muy expresivos y esplícitos sobre el hedor que producía, sobre todo en años secos. Se conservan algunas quejas de las "señoras de San Paio" que solicitaban que en verano se aumentase la cantidad de cal que se vertía en el cementerio, a fin de acelerar las descomposiciones y aminorar el olor. Lamentablemente, buena parte de la inmundicia de la plaza era generada por las propias monjas que arrojaban sus deshechos a la plaza, lo cual dejaban los enfrentamientos en tablas y los problemas de higiene sin una solución.


Otras quejas se centraban en que "por tiempo de verano y aún de hivierno, salían de noche los gusanos en mucha abundancia, subiendo por las escaleras, de sus entradas del Norte y de la Platería".

El obispo de Vigevano Juan Caramuel de Lobkowitz se alegraba en su tratado sobre la Arquitectura Civil Recta y Oblicua (1678) de su fortuna por vivir en tiempos tan avanzados respecto a las incómodas Antigüedad y Edad Media. No sabía el bueno de Caramuel de las muchas ventajas de las que era privado en sus tiempos...


jueves, 18 de septiembre de 2008

Los monjes... esos seres


Tras comenzar el día mordiendo (literalmente) las escaleras que me llevan al despacho y resbalar cumplidamente justo antes de que la limpiadora me dijera: "cuidado no patines..." (llegas tarde, querida!).


He decidido que mejor dejo los post que me rondan por la cabeza para mañana o pasado.


De momento os dejo esta genial viñeta de Quino (como no!) que me topé buscando imágenes para ilustrar una presentación sobre mi tema de tesis (*suspiro).


Teniendo en cuenta que las bibliotecas monásticas eran, con bastante frecuencia, refugio de los libros prohibidos por la Iglesia... igual la propuesta de Quino no va tan desencaminada... quién sabe!

lunes, 15 de septiembre de 2008

Thomas Buergenthal: Un niño afortunado


Hace un par de años El niño con el pijama de rayas (John Boyne) se convirtió en un best-seller. Este libro, ante cuya lectura uno deduce que debe estar escrito para niños a pesar de haber "arrasado" entre el público adulto, es una fábula en la cual un nazi de las SS acaba probando una amarga dosis de su propia medicina.

Personalmente no me interesan en exceso las fábulas sobre el holocausto y hago una única excepción con el film La vida es bella de Roberto Benigni, que no considero una fábula SOBRE el holocausto sino ambientada EN el holocausto, en la cual no se entra a juzgar la consabida maldad de los nazis sino a realizar, como su propio título indica, un canto a la vida y al amor de un padre por su hijo.

El niño con el pijama de rayas comienza a ser recomendado como lectura para alumnos de 12 y 13 años, en algunos casos, sustituyendo al Diario de Anna Frank. Craso error. Frente a un relato real y un relato edulcorado es preferible que los niños (que ya no son tan niños, somos los adultos los que, para ciertas cosas, queremos conservarlos perennemente en la crisálida) entiendan que la vida no es un camino de rosas, que a menudo es injusta y que el "happy end" es una patente americana.

Para aquellos que quieran diversificar y dejar descansar las memorias de la niña judía de Amsterdam, me gustaría recomendar un libro que recientemente me salió al paso. Se trata de Un niño afortunado, el relato autobiográfico de Thomas Buergenthal, juez del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. En él, el autor relata los acontecimientos vividos durante sus primeros años de vida: desde su nacimiento en Checoslovaquia a su vida en Polonia, el ghetto de Kielce, Auschwitz, la "marcha de la muerte" de Auschwitz, el campo de Sachsenhausen, y todo cuanto vivió desde el final de la guerra hasta su marcha definitiva a los Estados Unidos.

A pesar de los acontemientos narrados, el libro carece de morbo y sensacionalismo, incluso cuando el autor reconoce que, a pesar del tiempo transcurrido, todavía hubo pasajes en los que se emocionó y que le resultó duro escribir. Se trata de otro canto a la vida, pero ahora alejado de la ficción. Lo que lo convierte en un relato peculiar son las reflexiones que en él vierte Buergenthal: cuando reconoce la aleatoriedad de su supervivencia o cuando explica como del sufrimiento pasado sacó la energía para dedicar su vida a luchar por los derechos humanos. Su historia es un ejemplo sorprendente de superación y coraje y ésta sí merece ser leída por niños y adultos. Cuando no sepais qué leer dedicad un par de días a esta pequeña joya.

sábado, 13 de septiembre de 2008

La protección del Patrimonio Cultural: un ejemplo de actuación


(Imagen tomada de Wikipedia.org)


Hace un par de semanas publiqué un post en el cual se desgranaba la problemática surgida en torno al Pazo de Meirás. En él comentaba cómo la expropiación, aunque contemplada en la ley gallega de Patrimonio Cultural, es un recurso último en la defensa del bien a proteger y del cual apenas se hace uso.

Como ejemplo de las líneas de actuación seguidas por la administración en casos de violación de la ley, traigo a colación el tristemente célebre caso del Castillo de Pambre, situado en el ayuntamiento de Palas de Rei.

El Castillo de Pambre fue declarado monumento en abril de 1949, gozando hoy de la categoría de Bien de Interés Cultural. Construído en el siglo XIV, está considerado uno de los mejores ejemplos de fortaleza habitacional de la comunidad gallega. Compuesta por un doble sistema amurallado, cuenta con una torre del homenaje rodeada por cuatro torres de menores dimensiones y con una capilla del siglo XII.

Como ya dijimos en el post anterior, su status de B.I.C. obliga al propietario a conservar el edificio y a abrirlo al público, al menos, cuatro días al mes. Actualmente el castillo se encuentra en un estado lamentable de abandono: la maleza invade el recinto y la vegetación se han instalado en el edificio, abriendo grandes grietas en algunos de sus muros.

A pesar de que la situación favorece una actuación drástica por parte de la administración competente (en este caso la Dirección Xeral de Patrimonio, dependiente de la Consellería de Cultura), el proceso está siendo pausado y, aparentemente, tranquilo. Para comenzar, desde la Dirección Xeral se han iniciado los contactos con el propietario (de quien se sabe que vigila con frecuencia el castillo) para instarle a que cumpla con su obligación de abrir el edificio cuatro días al mes. Es decir: se a iniciado el proceso por la "vía blanda", aludiendo a una obligación menor si se compara con la de mantener el bien. Los contactos iniciados por la administración han sido comunicaciones en las cuales se recordaba al propietario cuáles eran sus obligaciones. Según publica hoy La Voz de Galicia, en 2006 no sólo se recordó que debía abrir las instalaciones sino que se le solicitó que elaborase una propuesta para llevar a cabo las visitas. Ignoramos cuál fue la respuesta (si es que la hubo) del "amo" del castillo, quien sí sabemos que no acató la petición de la Xunta. El año pasado, el propio director xeral de patrimonio mantuvo una reunión con el propietario para acordar las medidas a adoptar para consentir el acceso al público (se sigue sin hacer alusión al estado del edificio) pero transcurrido un año dicha reunión resultó ser infructuosa. Esta semana, la Dirección Xeral de Patrimonio incoó un expediente sancionador al rebelde dueño, por el reiterado incumplimiento de sus obligaciones. El trámite puede terminar en una sanción que ascendería, como máximo, a 60.000 euros, y a la apertura del bien tal y como se estipula en la ley.


Ante tal ejemplo, no es de extrañar que los promotores de la expropiación del Pazo de Meirás no estén nada contentos con la iniciativa tomada por la Xunta de Galicia.

Premio Esfera al Intelecto y la Filosofía (2008)


La semana pasada desde el blog La Libertad y la Ley se concedió a Ventanas de Marineda el premio Esfera al Intelecto y la Filosofía (2008), por lo cual estoy sumamente agradecida.


Las bases obligan a los premiados poner la imagen del galardón, enlazarlo con el blog que concede el premio, premiar a otros siete blogs (aquí "balcones") y dejar un comentario en ellos informando de la concesión.


Mis premiados son los siguientes (básicamente las pocas casas que visito):


- Descontexto

- HMS Pinafore

- Desde la Luna Santuario de Endor

- Caminos de Oriente

- La Libertad y la Ley

- Es Madrid no Madriz

- Arsénico por compasión


Desde aquí mi gratitud y enhorabuena a todos ellos!

lunes, 8 de septiembre de 2008

La Guerra de la propaganda (II)

Tras el visionado de El triunfo de la voluntad, Capra se encontraba obligado a cumplir con el encargo de Marshall de realizar una serie de documentales que explicase a los civiles del ejército norteamericano el por qué de la guerra de la que, en breve, iban a formar (si no lo hacían ya) parte. Los mandos del ejército comprendían que la adaptación de los civiles a la disciplina militar no era sencilla, y consideraban que si éstos comprendían la nobleza de la causa americana esta les impediría desfallecer en los momentos de flaqueza.

Capra estaba preocupado por cómo llevar a cabo tal misión. Por un lado no contaba con los rudimentos propios del cine (no tenía estudio, ni equipo, ni personal) y el Cuerpo de Transmisiones del Ejército, con el cual colaboraba, estaba orientado a la producción de filmes de entrenamiento. Por el otro, el cineasta necesitaba encontrar una idea poderosa que contrarrestase el fondo de la propaganda nazi. Paradójicamente, lo segundo resultó más sencillo de resolver que lo primero. Capra lo describió del siguiente modo en su autobiografía:

"[...] más importante que cómo o dónde iba a producir las respuestas a El triunfo de la voluntad era las propias respuestas. ¿Cuáles eran las respuestas? ¿Cuáles eran los antídotos a las venenosas ideas de una raza que se pretendía superior..., ya fuera rubia o amarilla?
Necesitaba una idea básica, poderosa, una idea que se extendiera como un fuego en la pradera, una idea de la cual fluyeran todas las ideas. Pensé en la Biblia. Había una frase en ella que siempre me ponía la piel de gallina: <>
¿Significaba eso también que la verdad te haría fuerte? ¿Lo bastante fuerte como para detener a Hitler y a Tojo? ¿Cuál era la verdad acerca de esta Guerra Mundial? Bueno, me resultaba obvio que los nazis de Alemania, los señores de la guerra de Japón, y los fascistas de Italia estaban intentando deliberadamente tomar por la fuerza a las naciones libres, a fin de poder pisotear la libertad humana y establecer sus propias dictaduras mundiales. Si esta afirmación era la verdad, entonces los hombres libres de todo el mundo lucharían hasta la muerte contra ella."

Y esa fue la solución hallada por Capra: "Dejaremos que el enemigo demuestro a nuestros soldados la enormidad de su causa... y lo justo de la nuestra".

Tras el hallazgo de "LA IDEA" Capra inició todo un proceso para hacerse con el equipo técnico y humano que necesitaba para llevar a cabo su trabajo, sorteando las zancadillas que le llegaban desde algunos sectores más recelosos del Ejército. Con su tradicional cabezonería, y como si fuera uno de sus propios personajes (un Mr. Smith de carne y hueso) el italoamericano logró sacar adelante su proyecto. Estudió los noticiarios del enemigo y junto con un equipo de guionistas militares sacó adelante la serie Por qué combatimos (Why We Fight), formada por siete filmes de cincuenta minutos con los siguientes títulos:
1- Preludio a la guerra: donde se presentaba un cuadro general de dos mundo: el esclavo y el libre, y la ascensión del militarismo totalitario.
2- Los nazis golpean: sobre la escensión de Hitler y las invasiones de Renania, Austria, Checoslovaquia y Polonia.
3- Divide y vencerás: sobre la ocupación del Báltico, la superación de la línea Maginot y la rendición francesa.
4- La batalla de Inglaterra.
5- La batalla de Rusia.
6- La batalla de China
7- La guerra llega a Norteamérica: donde, tras recordarse la formación del país, se analiza el seguimiento de la guerra europea y la sensibilización norteamericana con la causa de los países ocupados.

A pesar de que fueron hechos por el Ejército y para el Ejército, los documentales de Capra también se emplearon como filmes de entrenamiento por la Marina, la Infantería de Marina y la Guardia Costera. Los británicos, canadienses, australianos y neozelandeses también los emplearon en la formación de los miembros de sus fuerzas armadas; y fueron traducidos para poder servir de entrenamiento para aquellos aliados de habla no inglesa. Uno de ellos fue exhibido en los cines norteamericanos, sin embargo, Winston Churchill hizo que todos fueran exhibidos al público británico en los cines. Los rusos hicieron lo propio con La Batalla de Rusia. Las embajadas norteamericanas en los países enemigos exhibieron la serie completa durante los meses de la ocupación después de la guerra, cobrando diez centavos por entrada, consiguiéndose una recaudación seis veces superior al coste original.

Un optimista Capra llegó a afirmar que Por qué combatimos se convirtió en la imagen de la política oficial estadounidense durante la década de 1931-41.

A pesar del éxito que obtuvo la serie, el cineasta no consiguió alcanzar con ella el mérito cinematográfico de Leni Riefenstahl. Por su parte, ella se convirtió en una proscrita una vez terminada la guerra; esta actriz, cineasta y aventurera, siguió trabajando bajo pseudónimo, repudiada por un pasado nazi del que renegó hasta su muerte.


domingo, 7 de septiembre de 2008

La Guerra de la propaganda (I)

Durante la Segunda Guerra Mundial, las principales potencias de la contienda desarrollaron poderosos mecanismos propagandísticos que permitieran justificar su causa y ganar adeptos entre sus súbditos. El presente post y su continuación presentan dos ejemplos de propaganda cinematrográfica producidos, respectivamente, por el Reich y por el ejército norteamericano.

Cuando el general Marshall solicitó al cineasta Frank Capra que llevase a cabo una serie de documentales bajo el título Por qué combatimos (Why We Fight) le facilitaron el visionado de El triunfo de la voluntad (Triumph des Willems), la película rodada en 1935 por Leni Riefenstahl para Hitler durante el Congreso de Nuremberg. Hoy en día considerada una obra maestra del séptimo arte, transcribo a continuación las palabras del propio Capra acerca de ella:
"El filme era el ominoso preludio del holocausto de odio de Hitler. Satán no hubiera podido idear un superespectáculo capaz de helar más la sangre.
Usando las instalaciones del imperio cinematográfico de la UFA, controlado por los nazis, Leni Riefenstahl (productora) hizo el más clásico y más poderoso filme de propaganda de nuestro tiempo. Era a la vez la glorificación de la guerra, la deificación de Hitler y la canonización de sus apóstoles. Aunque envuelto en toda la pompa y oropeles místicos de una ópera wagneriana, su mensaje era tan directo y brutal como un tubo de plomo: ¡Nosotros, la Herrenvolk, somos los nuevos dioses invencibles!
El triunfo de la voluntad no disparaba ningún arma, no arrojaba ninguna bomba. Pero como arma psicológica oriantada a destruir la voluntad a resistir era igual de letal.
[...] Un centenar de miles de milicianos nazis -enfundados en botas, armados, envueltos en esvásticas - permanecían rígidos hilera tras hilera, mientras el Odio caminaba solo hasta su altar de micrófonos.
La Voz del Odio chillaba desde millones de radios: <<¡Somos la raza superior!>> ¡SIEG HEIL!, exclamaban un centenar de miles de gargantas. <<¡Hoy, Alemania! ¡Mañana el mundo!>> ¡SIEG HEIL!!... ¡SIEG HEIL!!...
Luego Hitler caminaba por entre sus superhombres que permanecían rígidamente firmes. Rubios Sigfridos con botas y cascos, con las banderas con la esvástica ondeando, sus rostros resplandecientes con pagana locura mientras Hitler aferraba cada brazo derecho en el saludo del guerrero, antebrazo contra antebrazo, y los ojos se cruzaban con los ojos en una salvaje promesa hipnótica..., prestando el juramento de sangre de la obediencia.
El asesinato en masa de inocentes se halla más allá de la comprensión humana. Pero una visión de El triunfo de la voluntad hubiera debido predecirlo..., a cualquier mente que hubiera podido permanecer serena antes del horror.
Sí, el mensaje del filme era llano y brutal: <<¡El poder es nuestro! ¡Un poder imbatible! ¡Rendíos, todos los débiles balbuceantes de la libertad! ¡Los mansos sólo heredarán la tierra que llenará sus tumbas! ¡Rendíos!>>
Ese filme paralizó la voluntad de Austria, Checoslovaquia, Escandianvia y Francia. El filme pavimentó el camino para la Blitzkrieg, la guerra relámpago. Ese filme paralizó prácticamente mi propia voluntad mientras volvía lentamente a mi gastado escritorio para sentarme a solas y sin que nadie reparara en mí en una habitación llena de oficiales, todos ellos sumidos en sus propias insuficiencias para enfrentarse al desafío de la guerra".
El triunfo de la voluntad fue guardado con celo, como un secreto de Estado, por los militares norteamericanos conscientes de que el despliegue de fuerza reflejado en el film podría derivar en un fortísimo golpe moral para los estadounidenses y un ejército donde la proporción de civiles respecto a los militares era de 50 a 1.


sábado, 6 de septiembre de 2008

¿Quién dijo que los ventrílocuos pasaron de moda?

El otro día una amiga me habló del ventrílocuo americano Jeff Dunham. En internet podeis encontrar algunos vídeos de sus actuaciones con sus 5 "chicos": Melvin el superhéroe, Walter, Peanut, Sweet Daddy D, José el Jalapeño ("on stick") y a Achmed,"the dead terrorist".

Si no os va bien verlos en inglés teneis versiones subtituladas en YouTube. Espero que os guste!

jueves, 4 de septiembre de 2008

Meirás: el pazo de la polémica

(Imagen extraída de internet)

Una de las polémicas del año está siendo la generada en torno al Pazo de Meirás, tradicional residencia de verano de la familia Franco. La controversia ha surgido por una iniciativa ciudadana encabezada por la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña e impulsada por el Ayuntamiento de Sada, en la que también se ha visto involucrada la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia; en ella se exige la expropiación del citado pazo como señal de "devolución de la dignidad" al pueblo gallego.

Huelga decir que estamos ante un tema político en el cual la memoria y, sobre todo, la historia poco o nada pintan y, menos aún, tienen que ver. La Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica ha realizado una serie de manifestaciones, algunas especialmente pintorescas, ante el pazo; el Ayuntamiento de Sada se ha erigido en administración visible y la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia ha aceptado la incoación de un expediente de declaración de Bien de Interés Cultural (máxima figura de protección en el ámbito de Patrimonio Histórico Artístico) para el pazo.

Parte de la polémica se reavivó cuando Carmen Franco Polo, hija del caudillo y actual propietaria del inmueble, se negó a abrir el pazo a los técnicos de la Xunta para que estos procediesen a inspeccionar y fotografiar su propiedad para así determinar su estado de conservación actual (estado que, se sabe, es bueno). El Tribunal Superior de Xustiza falló a favor de la administración autonómica puesto que, según la ley 8/1995 de Patrimonio Cultural de Galicia, los propietarios de los bienes susceptibles de obtener la declaración de B.I.C. deben favorecer las labores necesarias para la elaboración del informe.

Como el asunto es algo complejo, lo mejor será presentar la historia del pazo, la verdadera reivindicación de la Comisión para la Memoria Histórica y el auténtico calado de las medidas tomadas por la Xunta.

El pazo de Meirás se levantó en 1893 sobre las ruinas de una antigua fortificación propiedad de la familia Patiño, originaria de Bergondo, que había sido destruída en 1809 durante la Guerra de Independencia. La arruinada fortaleza fue heredada por la escritora gallega Emilia Pardo Bazán quien impulsó el nuevo edificio, que pasaría a ser su habitual residencia estival. En la torre que ella llamaba "de la Quimera" tenía su biblioteca y lugar de trabajo, y su casa era también lugar de reunión de literatos, como Miguel de Unamuno. Uno de los elementos de la antigua fortaleza que no se demolió fue la capilla, en la cual la escritora contrajo matrimonio, y que fue incorporada al nuevo edificio. Tras la muerte de Pardo Bazán (1921), Meirás pasó a ser propiedad de su hijo Jaime. Al fallecer éste en 1936, la propiedad quedó en manos de su viuda y de su hija cuya intención era donar la propiedad a la Compañía de Jesús para que la empleasen como noviciado. Las condiciones impuestas por las propietarias hicieron que los jesuitas rechazasen la oferta y, ante tal negativa, las autoridades locales pusieron en marcha una iniciativa para recaudar fondos a fin de comprar el pazo, acondicionarlo y regalárselo a Francisco Franco como residencia de verano. La "Junta Provincial Pro Pazo del Caudillo", que dirigía la operación, estaba encabezada por el Gobernador Civil Julio Muñoz Aguilar y por el banquero Pedro Barrié de la Maza; con ellos colaboraron los alcaldes coruñeses Fernando Álvarez de Sotomayor y Alfonso Molina, entre otras personalidades de la zona.
Al pazo se añadió una extensión de terreno que duplicaba el tamaño de la propiedad original, expropiando y obligando a los vecinos a mal vender sus tierras, según afirman algunas fuentes. Se dice que parte del capital para la compra fue descontado de las nóminas de los funcionarios del Ayuntamiento de La Coruña y de la Diputación Provincial, y también fueron puestos a la venta bonos de aportación voluntaria.
En mayo de 1938 la donación del pazo al caudillo se hizo efectiva, aunque la recepción oficial de la obra no se celebró hasta diciembre del mismo año.
Aprovechándose del amparo de la Ley de la Memoria Histórica y de la reavivación de los fantasmas del franquismo, la citada Comisión... y la corporación municipal de Sada (gobernada por el BNG) se han embarcado en una lucha por la expropiación (pues este es el verdadero objetivo) del pazo de Meirás a la familia Franco. Se habla de la devolución de la dignidad al pueblo gallego y se esgrimen otros argumentos tan vacíos como el anterior para enmascarar el verdadero propósito de esta gente es tocarle las narices a la citada familia. La restitución de los terrenos expropiados o comprados por la fuerza a sus antiguos propietarios (que supongo es lo más parecido a devolverle la dignidad a la gente) parece poco menos que inviable, dadas las modificaciones sufridas por las mismas. Tampoco parece muy lógico que las administraciones involucradas en la compra del pazo ingresen a sus antiguos trabajadores o a sus familias la cantidad en su momento sustraída de sus sueldos, con lo cual cualquier maniobra de tipo restitutivo está valdía.
¿Qué han logrado sin embargo con su iniciativa? Que la Consellería de Cultura de la Xunta inicie, casi como único recurso, la tramitación de la declaración de Bien de Interés Cultural para el pazo. ¿Qué implicaría la declaración de B.I.C.? Pues más bien poca cosa para lo que son las reivindicaciones de esta gente. Para comenzar la familia se vería obligada a abrir la propiedad cuatro días al mes para consentir su visita. Esta medida es una de las más incumplidas por los propietarios de Bienes de Interés Cultural y, en casos como el Pazo de Oca, la visita se limita a sus extraordinarios jardines, pero no a la totalidad del complejo; algo que también podría hacer la familia Franco. La declaración de B.I.C. implica también la conservación del edificio (cosa que ya se da) y el inconveniente de que para cualquier obra o reforma en el mismo esta, además de contar con su correspondente licencia de obra, deberá contar con el visto bueno de la Consellería de Cultura. ¿Y las posibilidades de expropiación? Las posibilidades de expropiación forzosa se limitan a aquellos casos en los cuales se incumplen las obligaciones de protección y conservación; algo que, a pesar de que en Galicia se conocen algunos casos en los cuales se podría proceder a la expropiación, rarísimas veces se ha llevado a cabo.
Sin embargo (y aquí llega la parte realmente divertida) la declaración del pazo como B.I.C. no sólo será engorrosa para la familia Franco sino también para todos aquellos vecinos de la zona. Los edificios como el Pazo de Meirás una vez declarados B.I.C. adquieren la categoría de Monumentos y, como bienes inmuebles se debe delimitar para ellos un "entorno" que goza de la misma protección del bien. Si las cosas se hacen con rigor, el entorno no se limitará al cierre del pazo, sino que afectará (como ya está afectando) a las propiedades colindantes como parte de su contexto paisajístico, de manera que no podrán ocultar la visión del monumento ni distorsionar exageradamente el ambiente en el cual se ubica.
La tramitación de la declaración de B.I.C. tiene un plazo de 20 meses desde la incoación del expediente y en este tiempo tanto el bien como su entorno gozan ya de los "provilegios" propios de un Bien de Interés Cultural. Actualmente, las licencias de obras concedidas a los vecinos próximos al pazo se han paralizado afectando, incluso, las obras de una urbanización en construcción. Abierto recientemente el plazo de información pública, los vecinos que ven la que se les puede venir encima ya han comenzado a protestar ante el ayuntamiento de Sada que se defiende argumentando que ellos son meros mensajeros del gobierno autonómico y que no son responsables de las medidas a aplicar. Lo que no hacen es dar la cara como promotores de la "genial" iniciativa antifranquista. El ayuntamiento también se defiende diciendo que ellos seguirán concediendo licencias como hasta el momento, y prometen que aquellas obras que ya han sido licitadas saldrán adelante; lo que no añaden es: si la Consellería de Cultura lo estima oportuno...
La Ley gallega de Patrimonio Cultural, bastante más avanzada y compleja que la ley estatal, es un excelente medio para la protección de aquellos elementos materiales e inmateriales, muebles e inmuebles que conforman las principales aportaciones gallegas al patrimonio cultural español y universal. Es tan buena para el patrimonio como pesada para el propietario y la comunidad vinculada al bien, por eso no debe ser empleada como jueguete político ni como venganza contra un vecino indeseable. Veremos en que termina el circo de Meirás. Por mi parte, creo que si hay algo que de valor histórico-artístico al pazo es su vinculación con Pardo Bazán pues sus méritos arquitectónicos son más bien escasos. Ahora toca a la Xunta decidir y a los vecinos juzgar a sus políticos.

Una mala pasada


Seguro que hay algún modo de corregir el entuerto en el que me he metido yo solita pero como es tarde y no me apetece jugar a "ensayo-error" con el blog voy a pediros que seais vosotros (sufridos lectores) los que subsaneis la mala pasada que me ha jugado la plataforma de blogger.


Antes de marcharme de vacaciones dejé casi listo un post sobre el pazo de Meirás. Hoy lo he terminado y publicado pero aparece con fecha de 23 de agosto. Aquellos que esteis interesados podeis pinchar en el archivo del mes pasado y lo encontrareis en seguida.


Siento daros la tabarra; si puedo solucionar el orden de publicaciones lo haré pero de momento os agradecería el paseo (sobre todo porque me curre el post bastante!! -qué rabia)


Mil perdones por la torpeza!!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

De por qué Galicia no se convertirá en Cataluña


Ayer el diario El Mundo publicaba una noticia esperanzadora para aquellos que consideramos que la defensa de una lengua no pasa ni por la imposición de la misma a los ciudadanos ni por el asesinato económico del territorio en el cual se emplea.

Ayer el Club Financiero de Vigo presentó un informe en el cual se señalaba el peligro (económico) que supone para las empresas la política de "galleguización" que pretene impulsar la Xunta de Galicia y, más concretamente, Vicepresidencia, en manos del nacionalista Anxo Quintana. Todos los miembros del Club Financiero, integrado por 300 empresas entre las cuales se encuentran las principales entidades bancarias, las caixas gallegas, la Peugeot-Citröen, las principales conserveras, Pescanova, Unión Fenosa, otros "gigantes" y empresas de menor capital, han aceptado los resultados del informe.

La galleguización no sólo implica la imposición de la lengua gallega en algo tan particular como la lengua en la cual uno decide sacar adelante su negocio sino que conlleva ingentes inversiones económicas para las empresas que, además, encuentran una traba interna al buen desarrollo de sus inversiones y negocios en el extranjero. En definitiva: un verdadero despropósito.

El informe elaborado por el Club Financiero de Vigo supone un importante plante a la manipulación y la imposición política del gallego, y un tremendo barapalo para las cegatas miras de los nacionalistas, empeñados en hacer de su pequeño feudo una ridícula "aldea de irreductibles" que da la espalda al desarrollo y a las que hoy por hoy son líneas de futuro, que pasan, en un mundo cada vez más pequeño, por las relaciones con el exterior. Relaciones de las que queda excluído el empleo del gallego, por tratarse de una lengua minoritaria.

Parece que los nacionalistas van a aprender por la vía dura que con "las cosas del comer" no se juega, y que una cosa es manosear el ámbito cultural e, incluso, la desprotegida educación y otra muy distinta es hacerlo con el dinero y las fuentes de riqueza.

En Cataluña cada vez son más la empresas que ven que el uso del catalán desfavorece y complica su desarrollo económico, y están arriando velas. En Galicia parece que costará izarlas.