sábado, 13 de septiembre de 2008

La protección del Patrimonio Cultural: un ejemplo de actuación


(Imagen tomada de Wikipedia.org)


Hace un par de semanas publiqué un post en el cual se desgranaba la problemática surgida en torno al Pazo de Meirás. En él comentaba cómo la expropiación, aunque contemplada en la ley gallega de Patrimonio Cultural, es un recurso último en la defensa del bien a proteger y del cual apenas se hace uso.

Como ejemplo de las líneas de actuación seguidas por la administración en casos de violación de la ley, traigo a colación el tristemente célebre caso del Castillo de Pambre, situado en el ayuntamiento de Palas de Rei.

El Castillo de Pambre fue declarado monumento en abril de 1949, gozando hoy de la categoría de Bien de Interés Cultural. Construído en el siglo XIV, está considerado uno de los mejores ejemplos de fortaleza habitacional de la comunidad gallega. Compuesta por un doble sistema amurallado, cuenta con una torre del homenaje rodeada por cuatro torres de menores dimensiones y con una capilla del siglo XII.

Como ya dijimos en el post anterior, su status de B.I.C. obliga al propietario a conservar el edificio y a abrirlo al público, al menos, cuatro días al mes. Actualmente el castillo se encuentra en un estado lamentable de abandono: la maleza invade el recinto y la vegetación se han instalado en el edificio, abriendo grandes grietas en algunos de sus muros.

A pesar de que la situación favorece una actuación drástica por parte de la administración competente (en este caso la Dirección Xeral de Patrimonio, dependiente de la Consellería de Cultura), el proceso está siendo pausado y, aparentemente, tranquilo. Para comenzar, desde la Dirección Xeral se han iniciado los contactos con el propietario (de quien se sabe que vigila con frecuencia el castillo) para instarle a que cumpla con su obligación de abrir el edificio cuatro días al mes. Es decir: se a iniciado el proceso por la "vía blanda", aludiendo a una obligación menor si se compara con la de mantener el bien. Los contactos iniciados por la administración han sido comunicaciones en las cuales se recordaba al propietario cuáles eran sus obligaciones. Según publica hoy La Voz de Galicia, en 2006 no sólo se recordó que debía abrir las instalaciones sino que se le solicitó que elaborase una propuesta para llevar a cabo las visitas. Ignoramos cuál fue la respuesta (si es que la hubo) del "amo" del castillo, quien sí sabemos que no acató la petición de la Xunta. El año pasado, el propio director xeral de patrimonio mantuvo una reunión con el propietario para acordar las medidas a adoptar para consentir el acceso al público (se sigue sin hacer alusión al estado del edificio) pero transcurrido un año dicha reunión resultó ser infructuosa. Esta semana, la Dirección Xeral de Patrimonio incoó un expediente sancionador al rebelde dueño, por el reiterado incumplimiento de sus obligaciones. El trámite puede terminar en una sanción que ascendería, como máximo, a 60.000 euros, y a la apertura del bien tal y como se estipula en la ley.


Ante tal ejemplo, no es de extrañar que los promotores de la expropiación del Pazo de Meirás no estén nada contentos con la iniciativa tomada por la Xunta de Galicia.

5 comentarios:

Vitrubius Volante dijo...

¡Excelente entrada! Da gusto ver que la civilización funciona, ¿verdad?

(¡Calma tus ánimos, Centinela de Occidente! Todo va bien por aquí: la gente usa chanclas en los vestuarios públicos, no se fuma donde pone 'prohibido fumar' y la Xunta actúa para proteger el patrimonio sobre el que rige...)

No solemos parar a pensarlo (al menos, yo no lo hago casi nunca), pero nunca veremos una noticia que diga "HOY 100.000.000 DE PERSONAS EN EL MUNDO NO HICIERON ABSOLUTAMENTE NADA ILEGAL O HEROICO", pero, sin ellas, el mundo se iría al jodido carajo.

Qué cosas, ¿verdad?

(Por entradas como esta te voy a recomendar, ¡claro que sí!)

liberand dijo...

El propietario no se apellida Franco, así que,a los radicales no les sirve para salir en las noticias.
De todas formas, me parece terrible, que por ser B.I.C. te obliguen a hacer reformas y a abrir tu casa al público. En España no existe el derecho a la propiedad privada!!

Paula dijo...

El propietario no se apellida Franco y los radicales lo dejan tranquilo, sin embargo sí hay asociaciones culturales de la zona de A Ulloa (donde se ubica) que presionan al propietario.

El verdadero problema no es tanto que no lo abra al público (a lo cual está obligado por ley) sino que el castillo se encuentra en un estado lamentable, con serio riesgo de conservación.

Por otro lado la ley es muy puñetera porque está pensada para proteger los monumentos a costa del propietario, lo cual es un absurdo. Ya no es que tengan que abrir sus casas sino que tienen que costear las obras de mantenimiento pertinentes. La administración da ayudas pero, obviamente, prioriza; lo cual es injustísimo.

Van a revisar la ley nacional, no sé qué puede salir de ahí pero me temo que no abrá soluciones viables para los propietarios.

David Alonso dijo...

La verdad es que la gente que solo se moja por motivos políticos de rencor y venganza tienen muchas posibiliades de cagarla porque les ciegan sus sentimientos y no piensan con la cabeza; de ahí que ahora se uniesen los vecinos que se han mirado la ley y ven lo que se les viene encima. Pobrecillos estos del bng que son tan pobres de espíritu que sino fueran despreciables me daría pena y todo

Paula dijo...

Haces alusión al pazo de Meirás y, sí, se han equivocado en el fondo y en las formas. Por desgracia 20 meses son muchos pero bueno, a ver en qué acaba el circo.

Lo de Pambre es un caso distinto. Para empezar el tío parece que es un sinvergüenza reconocido pero, en cierto modo, razón no le falta a la hora de mosquearse. ¿Por qué ha de poner él todo de su parte si la declaración de B.I.C. se hace, no sólo como medio de protección del edificio sino también para disfrute común del mismo?

El castillo, tiene la suerte de estar muy próximo al Camino Francés. El Camino es un motor económico importantísimo y eso lo saben la gente de los ayuntamientos que recorre. En el caso de Pambre la Xunta y el Ayuntamiento de Palas deberían buscar el modo de ayudar al propietario a una restauración en condiciones y ver el modo en que se puede organizar la apertura del castillo. Un apertura que podría, además, ser muy rentable en los meses de primavera y verano por la afluencia de peregrinos.

Lo que falta es imaginación y voluntad, y esta tiene que proceder de las administraciones y no de los dueños.