viernes, 3 de octubre de 2008

En clave femenina


No me considero feminista, entre otras cosas porque creo tener la suerte de vivir en una sociedad en la cual el feminismo es una posición más bien rancia, tendente a la caducidad. Lejos quedan las reivindicaciones por derechos básicos, que tantas mujeres concienciadas de su igualdad civil con los hombres pelearon en los años setenta y ochenta. Cuando hoy hablamos del papel de la mujer en el ámbito laboral, no lo hacemos en clave de integración sino ante la necesidad de encontrar los mecanismos que favorezcan su plena normalización, lo cual incide en los hábitos sociales y, sobre todo, familiares.



La semana pasada, en un congreso, una profesora de la Universidad de Barcelona se felicitaba por que a la hora de repasar la trayectoria de los estudios contemporáneos de Historia del Arte los estudios de género se habían incorporado con total normalidad en el discurso de los ponentes de aquella sesión (todos hombres). En este caso, como en el de los homosexuales, la normalización es la verdadera aspiración. No se trata de adquirir un trato preferente sino de adquirir una presencia normal, plenamente asumida y asumible en cualquier estrato social y cultural.

Personalmente, me repatean iniciativas como la dichosa ley de paridad que, además de ser absurda e invasiva, no favorece en absoluto la competitividad laboral de las propias mujeres pues muchos puestos de trabajo pasan a ser consecuencia de una cuestión de género y no de la verdadera valía, lo cual genera una situación formativa y laboral enormemente perniciosa.

En este mundo cada día más tendente a la mediocridad y al flower power, integrar y hacer un guiño al "feminismo" supone caer en tonterías tales como la iniciativa tomada por el Ayuntamiento de La Coruña, que ha incorporado a los semáforos de la ciudad "muñequitas" que indican que el peatón puede cruzar. Como si el tradicional dibujo fuera ofensivo o excluyente (men only). Este tipo de iniciativas no sólo no favorecen a nadie y salen del dinero del contribuyente sino que, aún encima, desvían la atención de lo verdaderamente importante y de aquellos campos donde todavía las mujeres nos encontramos con escollos. Pongo un ejemplo.

Tengo una buena amiga que hace cosa de un año ascendió en su empresa. El puesto que actualmente ocupa iba a ser para otra compañera suya con mayor antigüedad e igual, o incluso mejor, cualificada; sin embargo ésta cometió la imprudencia de quedarse embarazada. Cosas que pasan cuando tienes una plantilla joven. La osadía de formar una familia le costó el ascenso, cosa que no habría sucedido en caso de que el ascenso fuera, por ejemplo, para su marido (ventajas de los hombres: no son aptos para parir). Este tipo de situaciones son las que verdaderamente se deben denunciar y erradicar. Y esta es la línea de presión que debemos tener la mujeres en lugar de distraernos en absurdos convencionalismos que no llevan a nada. No por una cuestión de género sino por una cuestión de justicia.

7 comentarios:

liberand dijo...

Es absurdo, además de un estereotipo, ni todas las mujeres llevan coleta, ni todas se ponen falda.

Eso no es igualdad, es estupidez.

Un saludo!!

Paula dijo...

Eso mismo comentaba yo con David!

¿Por qué no una mujer con pantalones, o con minifalda, puestos a citar "conquistas" femeninas?

Estamos en una sociedad verdaderamente decadente!

David Alonso dijo...

Que va mujer, si son muy majas!!!

Liberal clásico dijo...

Como se entere la señora ministra de esta medida, ya veo semáforos así por toda España.

Didac Valmón dijo...

Primero un poco de autobombo:D te invito a leer esto http://elabencerraje.blogspot.com/2008/07/economa-no-sexismo.html

Luego que a mí estas cosas me revientan del todo y, como filólogo, especialmente las patadas al diccionario. Creo que el problema los has centrado bien: a ver cuando hay verdadera igualdad (sueldos, ascensos etc,) y nos dejamos de feminismos absurdos...que demasiadas veces provocan que haya más diferencia
Un saludo igualitario

Paula dijo...

Liberal: espero que no y que si lo hace salga el tito Pedro a pararle los pies con un cortacesped!!!

Didac: he leído tu post y está francamente bien, tienes toda la razón del mundo!

Para empezar el Ministerio de la Igualdad nunca debería haber existido y a la señorita Aído le queda el cargo grande pero que muy grande. Desde que ocupa su puesto lo único que ha demostrado es una falta absoluta de ideas, de creatividad y efectividad; eso por no hablar de que parece pedir a gritos el retorno a la escuela!

Lo más triste es que esta gente incapaz consigue que temas de importancia acaben denostados y que el personal los aparque por puro aburrimiento...

yosoyhayek dijo...

hombre, no seais así, Todas y Todos, y claro, por zonas, por qué no vestimenta y ademanes?
:)