martes, 28 de octubre de 2008

La agria polémica con Montero Ríos


En los primeros años del siglo XX la ciudad de Santiago erigió una estatua a uno de sus hijos más ilustres: Eugenio Montero Ríos que había sido Catedrático de Derecho Canónico y que en 1905 había sido nombrado presidente del gobierno, cargo que ostentó durante unos meses hasta su dimisión el 1 de diciembre de ese mismo año.

La estatua, de bronce, obra del escultor Mariano Benlliure se ubicó en un lugar preeminente de la ciudad: el centro mismo de la plaza del Obradoiro.
Allí se mantuvo hasta que en 1928 fue trasladada a la plaza de Mazarelos, donde hoy sigue, viendo pasar a los estudiantes de Filosofía.



Parte de la culpa del cambio de ubicación se debió al malestar de un sector de la sociedad compostelana, poco contenta con la excesiva relevancia dada al personaje. Uno de estos ciudadanos descontestos fue el polifacético Alfonso Rodríguez Castelao, quien dedicó al monumento más de uno de sus dibujos satíricos.

(Fundación Caixa Galicia)

El creador del Partido Galleguista y principal impulsor del Estatuto de Autonomía de 1936 rechazaba la presencia de Montero Ríos en lugar tan preeminente no tanto por sus ideas políticas como por haberse convertido en el principal representante del caciquismo político gallego, uno de los sectores más denostados por Castelao.

(Fundación de Caixa Galicia)

Desterrado de la "presidencia" de la plaza del Obradoiro, Montero Ríos sigue en su segunda ubicación, más modesta pero, dada su pervivencia, más adecuada.

5 comentarios:

Didac Valmón dijo...

Menos mal que lo quitaron de la plaza del Obradoiro, mira, sea por lo que sea, sería una lástima una estatua que rompiera el magnífico marco...

Paula dijo...

Sí. No tenía mucho sentido que estuviera allí. Con el paso de los siglos la plaza del Obradorio (antes plaza del Hospital) se convirtió en la plaza principal de la ciudad, enmarcada por cuatro edificios representativos de los poderes fáctivos de la urbe: la Catedral, la realeza, la Universidad y el Ayuntamiento.
En este contexto no hay lugar para individualidades.

Anonimus Prime dijo...

Es un clásico.

Estos "homenajes broncíneos" (o pétreos) son hijos bastardos de su tiempo, y terminan como residuos de la historia.

Debería haber un pedigree para ser merecedor de la inmortalización. O al menos, que la pague la familia del personaje, como en la Antigüedad.

Anonimus Prime

Chispita dijo...

De echo hace unos años se hablaba de quitar la estatua del luegar en el que se encuentra ahora aunque no me acuerdo bien de cuando fue esto.
Por cierto, Paula, entre la denominación de la plaza como del Hospital y del Obradoiro existió un tiempo en el que se llamó Plaza de España y aún muchos Compostelanos de más de 45 años la llaman así.
Saludos.

Paula dijo...

Muchas gracias Chispi!

pues no tenía ni idea de los de Plaza de España pero, ¿seguro que fue entre el microtopónimo Plaza del Hospital y Plaza del Obradoiro? Porque la denominación "obradoiro" quedó por la ubicación del taller de cantería de la catedral (el claustro, donde tradicionalmente se instalaba el taller) se les quedó pequeño y cuando se construyó la fachada de Casas y Novoa el taller se llevó a la plaza, por comodidad.
A mí lo de Plaza de España me hace pensar más en tiempos de la República o del primer franquismo.

Si tienes más noticias compártelas, please. Yo si encuentro algo más también lo cuelgo.

Sobre lo de mover la estatua, es verdad que se planteó hace unos años, pero parece que ha quedado en nada. En noviembre de 2006 la estatua (pero sólo la estatua, no el enorme pedestal/banco) fue llevado a la Plaza del Obradoiro como parte de una intervención urbana llamada "A Cidade Interpretada". La idea fue del portugués André Guede.
(Debería incluir esta info en el post y no en los comentarios, pero es lo que tiene no tener tiempo para escribir!! Sorry)