lunes, 13 de octubre de 2008

Reivindicando a Fernández Flórez


Anoche tuve ocasión de volver a ver, después de muchos años, El bosque animado (1987), fantástica adaptación que José Luis Garci y Rafael Azcona (¡quien si no!) hicieron de la novela homónima de Wenceslao Fernández Flórez.

Ante el irónico y entrañable retrato de la sociedad gallega de esta obra no pude sino acordarme con cierta nostalgia de los relatos breves que leí del autor coruñés en mis años del Bachillerato. Recuerdo con especial cariño uno en el cual narraba cómo un hombre para demostrarle a su amigo cuán larga era la berja del Retiro de Madrid entre puerta y puerta se dedicaba a increpar a un paseante que se encontraba "encerrado" en el citado parque sin que éste consiguiera salir del mismo para vengar la ofensa.


Wenceslao Fernández Flórez (La Coruña 1885 - Madrid 1964) se inició a los 15 años en mundo del periodismo, trabajando tanto en Galicia (El Heraldo de Galicia, Diario de La Coruña y Tierra Gallega) como en Madrid (El Imparcial, ABC y, colaboraciones con El Liberal y Tribuna). Su conservadurismo le ganó las simpatías del Régimen, que perdonó sus duras críticas nacidas de su pensamiento liberal y de su conciencia de no pertenecer a ningún partido político, del mismo modo que favoreció que hoy se halle en el ostracismo (castigado, por la izquierda) a pesar de haber sido Premio Nacional de Literatura en el año 1926. Tras el estallido de la Guerra Civil se refugió en la embajada holandesa y, en 1937 abandonó el país para instalarse en Holanda hasta el fin de la contienda. El país neerlandés le ofreció refugio en agradecimiento a las admiradas descripciones que le dedicó en su libro de viajes La conquista del horizonte. En 1945 ingresó en la Real Academia Española y en 1959 recibió la Cruz de Alfonso X el Sabio.


A nivel literario su obra es de una profunda raigambre gallega. En ella destaca su fina ironía y el lirismo de sus descripciones paisajísticas, no exento de un cierto simbolismo. A su obra le han atribuído influencias de Gabrielle d´Anunzio, Valle-Inclán y Eça de Queiroz, al que tradujo al castellano.


Su legado sigue vivo gracias a la Fundación Wenceslao Fernández Flórez (FWFF) con sede en la casa de San Salvador Cecebre donde el escritor y periodista pasaba sus veranos y escribía de aquellos tiempos "...en que una gallina valía 2 pesetas y el bosque de Cecebre era más grande y frondoso".



3 comentarios:

David Alonso dijo...

Me ha encantado la entrada y luego he visitado la página de su Fundación y he visto que si Wences levantara la cabeza y viese su página escrita en gallego movería todos los hilos del régimen...je je.
Coñas a parte me encanta la historia del retiro

Didac Valmón dijo...

Me encanta Wenceslao, su prosa más que el bosque, incluso, Los 7 pilares o algo así...genial también.
Es un claro ejemplo de lo que pasa cuando mezclamos peras y manzanas o, lo que es lo mismo en este caso, política y cultura;política y literatura...pues que a este hombre se le olvida, lo mismo que se quiere echar tierra sobre Pedro Muñoz Seca por ser del bando x y un largo etc. que lo único que hace es llenar de m...todo y olvidando que la calidad de la obra literaria no se pude medir por las ideas políticas.
M...pura (con perdón)

Paula dijo...

David: la página de la FWFF es bastante mala, aunque sé que la Fundación organiza bastantes actividades, incluídos talleres para niños y creo que no están mal (mi padrino fue alguna vez con los niños).

Didac: sí, es una lástima que por cuestiones políticas se pretenda dañar la memoria de gente con talento...