martes, 3 de marzo de 2009

Y el pueblo habló...


El domingo uno de marzo los gallegos desmontamos uno de esos tópicos que pesan sobre nosotros: el de abúlicos o pobres almas. Ese dicho que nosotros mismos acuñamos: "mexan por nos e aínda temos que decir que chove" se desizo como papel en el agua ante la respuesta masiva de los ciudadanos a la llamada de las urnas; evidencia de que la democracia funciona y de que el cabreo del personal era, sencillamente, memorable. Está mal que, como parte implicada, lo diga pero el domingo los gallegos hemos dado una lección a los políticos enviándoles un mensaje meridianamente claro: con la gente no se juega. O lo que es lo mismo, no somos tontos.



En 2005 el cambio de gobierno (¿regeneración democrática?) llegó como un soplo de aire fresco. Era necesario. Se necesitaban un nuevo impulso y sabia nueva para oxigenar 20 años de "fraguismo". Era bueno, no sólo para la comunidad sino también para el propio PP que ya olía a rancio y caduco. En este país (y me refiero a España en general) donde se presume de que los ciclos de gobierno son largos, el que cuatro años hayan bastado para revolucionar un territorio resulta inaudito. Precisamente a tenor de esta tendencia decía ayer un presentador de radio que no repetir tras cuatro años de gobierno era un fracaso estrepitoso para Touriño, y tal vez tenga razón dentro de la cortedad de miras de la afirmación. A Touriño y al error que cometió al convertirse en rehén de su socio de gobierno le debemos hoy que la tímida sociedad gallega haya despertado, seso vivo y voy potente, ante el presente y futuro político de la comunidad. A los modos de Touriño les debemos el que la noche del domingo el flamante triunfador Núñez Feijóo prometiera con voz entrecortada que gobernaría para todos (TODOS) y que se reuniría con los representantes de los demás partidos políticos en un gobierno que, prometió, sería de diálogo. A pesar de la mayoría absoluta (voz en off). Y es que el domingo los políticos entendieron que no están en far west y que los excesos pueden salir muy caros.



Una participación del 70% que dieron la mayoría al PP que parece sacó un escaño al PSdG-PSOE y al BNG (digo parece porque los primeros creen que pueden igualar los números de la anterior legislatura con el voto emigrante; se verá). Los resultados, si bien tienen que ver con la campaña que, tras una primera semana zozobrante, se precipitó desde el fin de semana, son sobre todo la lógica consecuencia de los cuatro años aprovechados por el Bloque para demostrar de lo que eran capaces. A "Quin" no le bastó la imaginación de sus publicistas para lavar la imagen chanchullera, neo-caciquil e impositiva ganada a pulso en los últimos tiempos (la torpeza del mitin-secuestro de los jubilados de Oia fue la guinda del pastel). Del mismo modo que Touriño pagó su apatía y falta de firmeza para marcar las líneas del que, al fin y al cabo, era su gobierno.

Los vientos sembrados por el gobierno bipatito bastaron a Feijóo (que durante la campaña descubrió que sólo las vacas -en femenino- daban leche) para ganar los dos escaños que le permitían gobernar cómodamente. Parece que entre tanta polvareda levantada los socios del bipartito perdieron de vista el reparto de sillones del parlamento y olvidaron el gobierno pírrico que habían formado en su momento. No tenían tanto margen.

Y así quedaron las cosas: gobierno en mayoría para el PP, el PSdG que cede un escaño y el Bloque que sigue en una caída libre que es estrepitosa en ciudades como Santiago.



Tras estos partidos y lejos de sentarse en el parlamento quedaron la recién llegada UPyD, Terra Galega e IU. UPyD fue vencida por el voto en blanco. La formación de Rosa Díez, que llegó a prometérselas muy felices y que aspiraban a ocupar un sillón en el hórreo se topó con la dura realidad: no basta con ponerle ilusión, también es preciso tener un programa serio y organizar la campaña con sentido y no con corazón. Cierto que la barrera del 5% es un reto, pero se quedaron lejos del 3%, lo cual no les deja en muy buen lugar teniendo en cuenta que, por fin, consiguieron tener un lugar en la prensa. La "rosadependencia" les pasó factura y acusaron la falta de un líder claro. Todo lo contrario que Terra Galega que arrasó en Narón, feudo de su jefe de filas Xoán Gato. En la provincia de La Coruña superaron en 4.000 votos a UPyD pero les faltó empuje en las restantes. Mientras tanto IU no acaba de encontrar un sitio en la comunidad.



Veremos ahora qué nos depara el futuro. Si tendremos una versión del buen o del mal gobierno, cómo se reinventará el PSdG tras la marcha de Touriño, qué será del BNG, si implantan o no las pequeñas fuerzas políticas. Veremos cómo se manejan nuestros políticos ahora que saben que los miramos atentamente.

8 comentarios:

Matritensis dijo...

¡Pobre Touriño! ¿qué hará con su flamante coche más caro que el cadillac de Obama? :P

Didac Valmon dijo...

Todo lo que dices me parece un análisis acertadísimo. Indistintamente de quien haya ganado en este caso.
Además Galicia nunca, al menos en apariencia, había sido tan nacionalista como para lo que pasó y creo que la factura entregada es más que necesaria.

Paula dijo...

Matri: creo que Feijóo quiere donarlo a una escuela-taller para que lo desguacen y comprarse otro. Y es que esto es así. Al menos Touriño le deja el coche a su sucesor, cosa que no hizo Fraga, que se lo llevó a Madrid (menos mal que se compró con los impuestos de los gallegos...); eso por no hablar de los muebles carísimos que están en el inventario de la Xunta pero que no aparecen por ningún lado...

Didac: el Bloque ya había perdido varios escaños en la anterior legislatura. Nunca habían tenido tan poco apoyo popular y sin embargo se encontraron con unas cotas de poder absolutamente desproporcionadas. ¡Normal que el PSdG lo acabara pagando!

A ver qué hace ahora Feijóo y con quien forma equipo porque todavía tiene que desacerse de los lastres de los gobiernos de Fraga (de hecho parte de su campaña la centró en desmarcarse de la vieja guardia). Veremos si cumple!

Gracias a ambos por comentar ;D

David Alonso dijo...

Siiiiiiiii y el decreto y las galescolas fueraaaa. Eso y que en La Coruña nos quitamos al gorrino de Carlos Negreira es lo bueno de la victoria del PP.
Ahora eufóricos dice el PP que van a por la alcaldía de La Coruña. Severá pero me da que no. Socialistas resentidos con la xunta por la falta de inversión no daremos la espalda a nuestro alcalde que, aunque un poco pusilánime, es una muy buena persona -demasiado tal vez- en contra de un BNG que ha caído en La Coruña más de 7% en estas elecciones.

Álvaro dijo...

¡¡Vivan las cadenas!!. Esto es lo que ha dicho el "pueblo".

Paula dijo...

Hombre Álvaro! eso es un poco simplista no?? Porque puestos a ello ¿consentir y alimentar institucional y económicamente las maniobras de A Mesa, como hizo el BNG es un ejercicio de libertad?
¿Y las Galescolas?
¿Y el concurso eólico?
¿Y el comité de sabios, todos simpatizantes del BNG, que cobraron unas cantidades de escándalo para decidir qué hacer con la Ciudad de la Cultura y que no llegaron a nada -de ahí que al final de la legislatura se hiciera otro comité-?
¿Eso son ejercicios de libertad?
Y aún encima el PSE consintiéndolo!!!

No sé yo lo de las cadenas...

Matritensis dijo...

Paula estás muy vaga!! no hago más que pasar por aquí y tienes el blog abandonadísimo ;P

¿Para cuando una historia de monjes de esas que me gustan?

Paula dijo...

Ains!!!! He dado de baja el internet en mi piso de Santiago porque si no me distraía mucho y, claro, el tiempo libre que tengo lo paso lejos del ordenador!!
Eso por no hablar del mucho trabajo que tengo este año (lo cual, tal y como están las cosas es una suerte!!)

Tengo un post pendiente desde hace meses esta semana va SEGURO (y si no vuelve a tirarme de las orejas!!)

Un abrazote!!!