miércoles, 31 de marzo de 2010

Touriñán Siempre

(Imagen tomada de casacastineira.es)

Si están pensando en visitar Galicia, o ya están aquí con motivo de la Semana Santa o, siendo de aquí, se plantean una escapada de fin de semana o una excursión de un día, no lo duden, el lugar a visitar es Touriñán. Este cabo, el más occidental de la Península Ibérica preside majestuosamente la Costa da Morte gallega, al encontrarse entre cabo Vilán y Fisterra (Finisterre de toda la vida). Situado en el municipio de Muxía, no muy lejos de ese santuario mariñeiro y jacobeo que es el de la Virxe da Barca, es uno de los parajes más majestuosos y bellos del litoral atlántico: agreste, salino, ventoso y mareiro. Testigo silente de triunfos y naufragios, de la dura vida de las gentes del mar.




Si recomiendo esta visita es porque la Xunta de Galicia no engaña a nadie en sus anuncia: "Ahora es cuando, Galicia es donde". Vengan, apresúrense, porque tal vez en unos años mucho de lo que hoy ofrece esta región puede estar durmiendo el sueño de los justos. Touriñán, en su día injustamente desposeído del título de Finis Terrae legítimamente debería corresponderle, contempla desde hace una semana los oscuros nubarrones que, en forma de piscifactoría, se ciernen sobre él y su privilegiado entorno. De lo poco bueno que tuvo la Xunta bicéfala que dejamos atrás estuvo la creación de la Red Natura y la aprobación de una ley do solo sumamente -en ocasiones reconozco que absurdamente- restrictiva con las construcciones en el litoral. El origen de dichas restricciones se hallaba en la política de urbanismo salvaje que se había practicado en algunas zonas, como la masificada y echada a perder Ría de Arousa, y la construcción de parques acuícolas en parajes de extraordinaria belleza. Esto último sucedió en el entorno de Cabo Vilán y si hoy escribo este artículo es para realizar un llamamiento a las conciencias de autóctonos y foráneos, a fin de evitar que se repita el sentimiento de desolación que experimenté cuando, después de varios años, regresé al cabo Villano de mi infancia y me encontré con la visión industrial de su piscifactoría. Cabo Vilán había perdido su esencia.




La Xunta de Núñez Feijoo está decidida, con el sorprendente y bochornoso apoyo del PSOE liderado por Pachi Vázquez, a modificar la 'Lei do Solo' y el presidente ya ha advertido que, si el proyecto presentado se adecúa a la normativa europea la piscifactoría de Touriñán se llevará a cabo. Así que ya saben, si no quieren perdérselo corran, vengan a Galicia, si se lo piensan tal vez sea ya muy tarde.



Suso de Toro escribió una clarividente columna en El País y la traigo a colación por suscribirla de la primera a la última letra. Espero que la disfruten.
P.S. Sobre este tipo de políticas urbanísticas, económicas, ecológicas y de futuro
(Imagen tomada de acostadamorte.blogspot.com)


domingo, 28 de marzo de 2010

El futuro de la ciudad


El peor síntoma sobre el estado de salud de una urbe es el estatismo. En el momento en que se deja de pensar en cómo modernizar, mejorar o ampliar una ciudad; en hacerla más habitable o habitada, nos hallamos ante la evidencia de que ese núcleo de población tiene un serio problema. Tal vez de origen económico, que deriva en consecuencias demográficas que acaban por hacer de la ciudad un lugar dormido, anquilosado y casi inerte, triste y con signos de degradación. Seguro que todos conocemos ejemplos de ello. Es importante que las ciudades se mantengan vivas, que sean dinámicas y que sus dirigentes trabajen para que así sea. Que aboguen por un modelo de ciudad y lleven a cabo los proyectos pertinentes para que su apuesta cristalice; pero siempre teniendo en cuenta las consecuencias de sus acciones, de modo que su tejido no quede marcado por hondas cicatrices y se dilapide el dinero en "desfacer los entuertos" creados por culpa de malas y especulativas actuaciones.


En el último mes, los periódicos locales no dejan de publicar noticias sobre el futuro de La Coruña. La obras de la tercera ronda, que nace como arteria entorno a la cual crecerá la ciudad, los problemas para los accesos al Marineda Plaza -macro-centro comercial en el cual se abrirá en el mes de julio el deseado Ikea-, el plan para hacer de la calle Orillamar un boulevard, la nueva propuesta de Alejandro Zahera para sustituir las terrazas de María Pita y, esta misma semana, el proyecto presentado por Autoridad Portuaria Y Copasa para resolver el intrincado entuerto del párking del Parrote. Desde luego ideas, frentes abiertos, no le faltan a nuestra corporación municipal, y de ellos hablaremos aquí, poco a poco. Este post, está dedicado al proyecto del Parrote, que desde hace un par de años es uno de los grandes "entuertos" del Ayuntamiento.


La cadena de despropósitos derivados del párking del Parrote surge de la mera idea de querer hacer, precisamente allí, un aparcamiento. Es cierto que se debe solucionar los problemas de aparcamiento del centro de la ciudad. Las plazas al aire libre son pocas y los párkings no acaban de ser una solución. El de los cantones apenas tiene plazas practicables, pues su mayoría han sido compradas por los bancos y empresas que tienen sus sedes principales en la zona. Este aparcamiento ha sido descongestionado en parte por el del Centro de Ocio, que es privado y, por tanto, no alimenta las arcas municipales. Es decir, para el Ayuntamiento no es una opción. El caso del párking de la plaza de Pontevedra es similar al de los Cantones, y el del Paseo Marítimo se ha quedado pequeño para las grandes ocasiones. Sin embargo, la verdadera raíz del problema está en que a los coruñeses y habitantes de los alrededores -que suman una población superior a la de la ciudad- no les gustan los párkings. A la gente le duele mucho pagar por aparcar si puede evitarlo, incluso a riesgo de que le pongan una multa. Una posible solución sería mejorar el transporte público lo cual, dicho sea de paso, es un tema urgente. La frecuencia de autobuses en esta ciudad es, sencillamente, insufrible. A excepción de un par de zonas mejor comunicadas, coger un autobús a menudo es símbolo de una larga espera, frío, lluvia -tantas de las veces- y un transporte abarrotado cuando, por fin, llega a la parada (es lo que tienen acumular retrasos). El carril bus (que, por cierto, ha restado numerosas plazas de aparcamiento por el centro) ha mejorado los tiempos, pero no se ha aumentado la flota, con lo cual el problema persiste.


Con todo, los verdaderos problemas del párking del Parrote no vienen de ahí, sino de una nefasta planificación. En primer lugar el aparcamiento se pretende construir en una zona acondicionada hace relativamente poco tiempo, lo cual mosquea si pensamos en que se está invirtiendo tontamente el dinero y que la planificación real no existe. En segundo lugar, a nadie en urbanismo, se le ocurrió estudiar la posibilidad de que en las proximidades de la Ciudad Vieja pudiera haber algún tipo de resto arquitectónico que complicase la obra y aquí estuvo el gran problema. Con las obras iniciadas, la concesión del párking hecha, puestos de acuerdo Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento, se encontraron -¡gran sorpresa!-los restos de un antiguo bastión de época moderna. El problema estaba servido: intervención de Patrimonio, paralización de las obras del párking, estudio de los restos hallados e inicio de la búsqueda de posibles soluciones ya que los restos ocupan más de la mitad del espacio pensado para el párking.


Si en urbanismo hubiera una sola persona -historiador, historiador del arte, arquitecto o arqueólogo- que se dedicase a realizar estudios de la ciudad histórica o conociera minimante la historia de la urbe, fuese un espíritu inquieto o un amante de los planos, el problema nunca hubiera existido porque son varios los planos antiguos en los que se representa este bastión marítimo. Pero este no es el caso para la ciudad de La Coruña.


En consecuencia, Autoridad Portuaria y la concesionaria del párking -que parece que tiene que ser compensada de algún modo- hay buscado soluciones al problema y, por fin, esta semana se ha hecho público el proyecto presentado a la corporación municipal y que el que veis en la foto. El bastión se conserva y se deja un pequeño parque en su interior. El exterior se deja como espacio de paseo, con algo de vegetación. Bajo él, el párking, sobre él varios espacios comerciales. Para llevar a cabo el proyecto: se necesita comer más espacio al mar. No sé si les pasa a ustedes pero a mí de pensarlo ya me hierbe la sangre. La zona de la Marina, los Cantones, Linares Rivas, todo se ha construido a base de robarle espacio al mar. La riqueza de la Marina es esa combinación única de puerto -ahora deportivo-, parque y la magnífica fachada creada por el conjunto de las galerías. Disminuir, una vez más, el espacio de la dársena es un terrible error, y hacerlo para compensar a una concesionaria que se equivocó al apostar por un mal proyecto es un atropeyo.


Por otro lado están los edificios comerciales. El comercio del centro de la ciudad, en plena crisis económica, está pasando por un momento sumamente delicado. Los alquileres son imposibles y las ventas insuficientes. Hace años que la Zona Obelisco pasa por dificultades y ahora quieren modificar la fachada marítima para incluir nuevas áreas comerciales cuando ya tenemos más de las que realmente pueden funcionar en la ciudad. ¿Nos hemos vuelto locos? Ya es sabido que la idea de construir el Centro de Ocio del Puerto fue un error. Si no fuera por los cines ese edificio estaría hoy cerrado. Se ideó como espacio para tiendas de lujo para los turistas de los trasatlánticos y no como centro comercial, y el ayuntamiento se vio obligado a modificar esta idea para intentar mantenerlo abierto.


En el caso del Parrote, todo huele a intentar recuperar el dinero dilapidado por una mala, malísima, planificación, y ahora, como siempre, quieren que lo paguemos los ciudadanos, no sólo a costa de nuestros bolsillos, sino también de nuestra ciudad. Espero que la gente diga basta.

viernes, 26 de marzo de 2010

Graffiti en el parking


Hace un par de días ví en un telediario que daban como noticia que el parking de un hotel de Madrid había decorado sus paredes con graffitis. Me sorprendió que considerasen que era algo tan novedoso, pues hace ya un par de años que en Coruña hay un parking de dos plantas que es una auténtica galería de arte urbano. Se trata del aparcamiento subterráneo del Centro de Negocios BCA, un edificio moderno situado en el polígono de La Grela que se inauguró en el 2008. Tuve ocasión de verlo hace tiempo con motivo de la inauguración de una galería de arte y me sorprendieron la originalidad de la iniciativa y la calidad de los trabajos, algunos de gran potencia visual.





Documentándome un poco para este post, vi que ese mismo año en Barcelona el ayuntamiento había pedido a varios graffiteros que dejasen sus obras -me parece un opco obsceno emplear aquí el término "decorar"- en los muros de un parking público situado en las proximidades de la Plaza de España.


Os dejo algunas fotos del BCA para que juzguéis vosotros mismos. Parece mentira, pero en los tiempos que corren para algunos sólo Madrid es corte.


miércoles, 24 de marzo de 2010

Santiago fuera de Compostela


La celebración de un Jacobeo suele estar acompañada de toda una pléyade de eventos culturales que, a menudo, traspasan nuestras fronteras. No sólo Compostela, como meta de la peregrinación, se imbuye de un ambiente festivo, cultural y formativo, sino que el Año Santo Compostelano a menudo es elegido por aquellos cuya profesión o afición está vinculada al mundo jacobeo sin importar su procedencia.

Esta semana, entre los días 25 y 27, el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Berna un coloquio bajo el título "Santiago de Compostela. Pilgerarchitektur und bildliche Repräsentation in neuer Perspektive" (Santiago de Compostela. Arquitectura de Peregrinación y representaciones iconológicas desde una nueva perspectiva).

El coloquio nace de un proyecto de investigación financiado por la Fundación Thyssen y por el SNF titulado 'La Catedral de Santiago de Compostela- forma, función, programa" y que se divide en dos subproyectos. Uno está dirigido por Klaus Rheidt (BTU Cottbus) cuyo equipo formado por arquitectos, ingenieros e historiadores del arte está llevando a cabo un levantamiento planimétrico de la catedral que facilitará nuevos conocimientos sobre su planeamiento y construcción y que, presumiblemente, sustituirá y corregirá las reconstrucciones realizadas por Conant a comienzos del siglo XX, que son las que se siguen empleando hoy en día. El subproyecto complementario está dirigido por Bernd Nicolai (Universidad de Berna) y consiste en la interpretación de los datos obtenidos por el equipo de Cottbus en base a la Historia del Arte y de la Cultura. En este coloquio, ambos equipos expondrán sus primeras conclusiones, que compartirán con otros especialistas en los estudios jacobeos.

Por otro lado, la semana pasada se inauguró en París la exposición "Compostela y Europa. La historia de Diego Gelmírez", comisariada por Manuel Castiñeiras González, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, ex-director de las Colecciones del Románico del MNAC y uno de los mayores especialistas de arte románico. Esta exposición que nos aproxima al siglo XII a través de la apasionante figura del primer arzobispo compostelano: Diego Gelmírez. Político inigualable que abrió su ciudad a Europa y consolidó Santiago de Compostela como la gran meta de la peregrinación occidental. Para la muestra se han reunido piezas procedentes de Jaca, Pamplona, Ourense, Salamanca, Santiago, Toulouse, Conques, París, Roma, Pistoia, Módena, Lucca, Braga y otras ciudades. Muchas es la primera vez que abandonan su emplazamiento original, de ahí que su comisario la defina como "una joya". Joya que ahora se expone en Ciudad de la Cultura y el Patrimonio de París pero que también será posible visitar entre el 3 de junio y el 31 de julio en el Pasillo Carlomagno del Vaticano y entre el 15 de agosto y el 15 de octubre en el magnífico monasterio de San Martín Pinario, en Compostela.

domingo, 21 de marzo de 2010

El engendro de mi calle




En ocasiones el desinterés de la administración favorece la aparición de engendros arquitectónicos. El engendro tiene en su origen un edificios que debe conservarse, al menos epidérmicamente (en sus fachadas), por gozar de un cierto grado de antigüedad o excelencia que así lo recomiendan. Cuando el paso del tiempo, el abandono, o la incomodidad que suponen estas -generalmente viviendas- antiguas llevan a sus propietarios a desprenderse de ellas, es la administración a quien corresponde el velar por el futuro de la casa, protegiéndola de las actuaciones que pueda llevar a cabo su nuevo dueño. Sitas en solares céntricos y "jugosos" estos nuevos propietarios suelen ser potentes constructoras que buscan rentabilizar al máximo su inversión ganando alturas y metros habitables al edificio original. Y es en este momento en que a aquellas pequeñas joyas arquitectónicas que crean el entramado histórico de la ciudad, dándole un rostro particular y poniéndole edad y estilo, les comienzan a surgir raros apéndices, a modo tumor. Evitar que así sea, que la integración de "viejo" y "nuevo" sea lo más armónica posible es la función de la administración (generalmente local); y de ahí que el nacimiento del engendro sea el símbolo de su derrota, o de la dejación de sus funciones.



Toda ciudad tiene sus engendros y uno de los más horribles de cuantos hay en Galicia (y me atrevo a hacerlo extensible a España y, si me apuráis, a Europa) está en mi calle y es el que preside este artículo. Aprisionado entre dos moles de hormigón, cristal y revestimiento industrial de piedra está la antigua fachada de la casa de Orillamar 17, proyectada por el arquitecto Julio Galán. Cómo era antes de convertirse en un engendro lo podéis ver en la foto tomada por mi madre años ha, antes de que comenzasen las obras. A pesar de lo que pudiera parecer, la casa gris en la que aparece incrustada (y que en realidad creció sobre ella) y los dos edificios gemelos que la flanquean son todo uno. Es decir, pertenecen al mismo promotor, que compró tres cuartas partes de la manzana, y forman parte del mismo proyecto.



De lo que fue la casa de Orillamar 17, con su huerta trasera, su fachada posterior revestida de escamas en forma de rombo, o la gran galería que recorría la fachada del jardín en la primera planta ya no queda nada. De los apliques que decoraban las habitaciones la familia sacó algunos moldes y pudo conservar algunos revestimientos de madera. La casa estaba en malas condiciones: habitada por gente mayor, que ya no podía hacer frente a tantos metros y al gasto que suponía su conservación. Tampoco su entorno era el mismo. Desde el mirador de la fachada hacia ya años que no se podía ver el mar, como en las tardes de galerna. Con todo, su rostro, su fachada de un modernismo tardío, no merecía semejante presente.




Creo que basta con contemplar las imágenes.





viernes, 19 de marzo de 2010

El Pórtico de la Gloria en el ojo del huracán


No puedo evitar sentirme azorada en el momento en que he de ponerme una redecilla higiénica y sobre ésta el casco blanco. El murmullo devuelto por el eco me recuerda que no estoy sola -más allá de las otras nueve personas que, conmigo, forman la visita- y pone alerta mi sentido del ridículo. Remoloneo antes de hacer de tripas corazón y comenzar a vestirme la indumentaria obligatoria y sonrío para mis adentros al ver la guisa de mis acompañantes, mezcla de cocineros amateur y aparejadores novatos. Me lo tomo con humor y me incorporo a la rara comparsa. La guía nos invita a pasar y, lentamente, comenzamos a ascender por el andamio que, según nos han contado, ha sido diseñado a medida y que es lo mejor que le ha podido pasar al Pórtico, perfecto para la restauración que se acometerá en breve. No añaden que también está siendo muy beneficioso para la imagen de la fundación que se ha prestado a financiar y organizar los trabajos. Es poco elegante afirmar que la estructura es también ideal para la visita que estamos realizando y que, hasta el momento, es lo que mejor está funcionando del llamado 'Programa Catedral'. Ni los estudios previos a la restauración, ni los informes técnicos, ni nada que suene a próximos trabajos de limpieza, consolidación o restauración. Ascendiendo clan, clan, clan como pesada comitiva que somos, percibimos la extraordinaria belleza de las primeras piezas que resultan visibles, ya en el primer tramo, cara a cara. Durante el ascenso, los diligentes guías, han ido ocultando los "puntos calientes" del recorrido; aquellos en los que la escultura quedaba más expuesta y por tanto era susceptible de sufrir alguna caricia curiosa del grupo de visitantes. Cuando llegamos a la cima el despliegue de las esculturas que conforman la arcada central es magnífico. Las arcadas laterales son más difícilmente perceptibles desde nuestra posición que, sin embargo, sí nos permite comprobar que somos los únicos "habitadores" del andamio. No obstante, pronto desconectamos de nuestra realidad. Frente al gran Cristo en Magestad que nos presenta sus yagas uno siente que está en un universo diferente. La Catedral, con sus peregrinos y visitantes ha quedado abajo, en la tierra, y nosotros nos hallamos a medio camino entre el suelo y el cielo. En un lugar donde uno entiende, por vez primera, cómo se debían de sentir aquellos que en el mito de Platón se decidían a salir de la caverna cuando comprobaban que el mundo que conocían no era más que sombras. Pálidos y deformados reflejos de una realidad muy distinta. Frente al Cristo en Magestad uno entiende que la dimensión es otra y no puede evitar sentirse pequeño. Después descubre que el mundo tiene color, un color ajado por el paso de los siglos pero intenso y vivo en aquellos rincones que quedaron resguardados de los azotes de un clima inclemente. Ve que en lo alto hay vida. En los rostros, en los gestos, en los ojos llenos. Y multitud de detalles. A seis metros sobre el suelo, en el Pórtico de la Gloria, nada ha quedado a la imaginación del hombre. Ni siquiera la decoración de los nimbos. Sin embargo, junto a la visión extática y sorprendente de una de las obras más magníficas del hombre, también se puede ver que el tiempo pasa para todos, y que para que las generaciones venideras se sobrecojan ante el espectáculo pétreo de la fachada occidental de la Catedral de Santiago es preciso emprender una cuidadosa restauración.


Precisamente, es ésta, y no las visitas guiadas, la finalidad del Proyecto Catedral, un acuerdo firmado en 2006 por la Fundación Pedro Barrié de la Maza y el Cabildo de la Catedral de Santiago que contemplaba la restauración y conservación del Pórtico de la Gloria y de las pinturas de la Capilla Mayor de la iglesia metropolitana, que se debían realizar entre el citado año y el 2012. Junto a ellos estaba la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta de Galicia, como garante de la idoneidad de las actuaciones que iba a emprender el equipo de restauradores, técnicos y asesores formado por la Barrié. Nunca antes se había abordado en Galicia un proyecto de restauración de semejante magnitud y, desde un primer momento, su andadura no fue fácil. Se tardó dos años en levantar el andamio que, hoy en día, oculta el Pórtico. Con él en pie se puso en marcha el programa de visitas guiadas: cuarenta personas al día, divididas en cuatro visitas de 10 miembros cada una, pueden acceder, con cita previa, a la parte alta del Pórtico. Se procedió a la monitorización de la obra, para tratar de determinar la incidencia de las corrientes de aire y realizar controles higrométricos que permitiesen elaborar un proyecto de conservación de cara al futuro. Desde este momento, si no antes, todo se complicó y los trabajos comenzaron a avanzar a un ritmo desesperantemente lento.


El pasado 18 de febrero nos desayunamos con la noticia de que la Xunta de Galicia había aprobado un convenio de colaboración con el Ministerio de Cultura, la Fundación Barrié y el Arzobispado de Santiago para asumir, desde la Consellería de Cultura, la dirección técnica de los proyectos de conservación y restauración del Pórtico y de las pinturas de la Capilla Mayor. Desde la Xunta se presentó la noticia como la iniciativa definitiva que permitiría desbloquear los trabajos. La omisión consciente fue que, hasta entonces, había sido la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural la que había dificultado el proceso por la lentitud con la que se concedían los permisos para llevar a cabo la obtención de los datos de la fase previa a la intervención. Datos que aporatarán la información fundamental para elaborar el plan de actuación sobre la obra.


En este complicado ambiente, la noticia de la visita de Benedictino XVI a Santiago este año santo cayó como una bomba. El papa no era esperado hasta 2011, coincidiendo con la conmemoración de los 900 años de la consagración de la catedral compostelana. Para entonces, la Fundación Barrié se había comprometido con el arzobispado a tener el Pórtico listo -aunque eso habría que haberlo visto- y el andamio que hoy lo oculta desmontado y luciendo explendoroso para el santo padre. El adelanto de su visita, además de llenar de alegría a los representantes de la Catedral, los imbuyó de gran nerviosismo y, junto a las exclamaciones -tan propicias- de júbilo, se escuchó la demanda de desmontar el andamio. Arzobispado y cabildo ya habían comentado su pesar porque aquellos que se acercasen a Santiago durante el año santo se encontrasen el Pórtico escamoteado tras el mar de hierros del andamio, y dicha visita ha sido vista como la ocasión propicia para deshacerse de la molesta estructura. Tras una reunión de urgencia entre las partes del Proyecto Catedral se acordó que a partir del mes de julio se comenzará su desmonte progresivo; eso sí, con el compromiso firme de la -suponemos que quemadísima- Fundación Barrié de que la estructura se volverá a instalar y se acabarán lo trabajos iniciados.


Tras este tragín (circo o como cada quién lo quiera denominar) uno no puede evitar tener la amarga sensación de que en este proceso el Pórtico de la Gloria ha pasado a ser lo menos relevante. Manipulado en pro de los intereses de cada uno de los agentes que intervienen el proceso de su restauración corre el riesgo de acabar siendo un juguete roto. La rehabilitación que no llega, el impacto que las visitas tienen sobre el conjunto, la nueva participación en la toma de decisiones de personas de sospechoso perfil -muy metidos en la política pero reconocidamente ignorantes y manazas en el campo de la conservación de patrimonio-, y las idas y venidas de un arzobispado voluble y más preocupado por cuidar su imagen que su templo, han puesto a la joya del románico en el ojo de huracán. Un huracán que esperemos no acabe llevándoselo por delante...

martes, 16 de marzo de 2010

Vuelve (temporalmente) la Terraza del MOVE


El día 26 de marzo se celebra en Expocoruña la Terraza de Primavera del MOVE para todos los interesados, podéis solicitar vuestra invitación en la página de Expocoruña. Para aquellos que no lo sepan, el MOVE nació en noviembre de 2008 como Feria del Arte y la Cultura Digital, y ha conseguido consolidarse y formar parte de la vida cultural de Coruña. En ella se analiza el impacto de la tecnología sobre el arte, desde la música (verdadero plato fuerte de la feria) hasta las más diversas manifestaciones artísticas, incluidas las performance y las intervenciones de arte público. Para que la espera no sea tan larga cada verano se abre la Terraza del MOVE, un espacio pensado para pasar una velada diferente centrada en la música y la gastronomía. Este año, además, se ha querido celebrar la llegada de la primavera con un concierto de Michael Mayer.


Aunque la nueva página de Expocoruña todavía está en construcción hay un link a la antigua página donde teneis toda la información de actividades para el 2010. Las más interesantes, como casi siempre, los conciertos. Especialmente la celebración del Sonar Galicia 2010, que tendrá lugar del 17 al 19 de junio.

domingo, 14 de marzo de 2010

'O Patrimonio herido'

(Imagen del Berbés tomada de http://turismodepontevedra.blogspot.com/)


Ese es el título que lleva una nueva sección de La Voz de Galicia a través de la cual y diariamante presentan el estado lamentable en que se encuentran algunos de los monumentos de Galicia. Hoy el protagonista es el maltratadísimo barrio del Berbés de Vigo. Corazón de la ciudad y muestra de su pasado marinero, que debería recordar tanto a locales como a visitantes que en apenas 100 años Vigo pasó de ser una pequeña villa de pescadores a convertirse en una ciudad puntera, cosmopolita, moderna e industrial. Ante el imparable y en muchos casos irreversible deterioro que sufre el barrio, la Xunta ha anunciado una intervención agresiva, expropiando los inmuebles que fuera necesario para rehabilitarlos e intentar devolverle a esta zona parte del esplendor perdido.




Sin embargo, el Berbés es solo un ejemplo: el casco antiguo de Betanzos, el centro de Ferrol, y tantos otros monumentos aislados (pazos, torres, monasterios, etc.) languidecen y avanzan con ritmo veloz hacia su desaparición. Por este motivo queremos resaltar la labor que con esta sección desarrolla La Voz de Galicia, que demuestra que la prensa, además de informar, también puede formar. Es de gran importancia que la gente conozca, reconozca y valore aquellos elementos que conforman su identidad -en este caso como gallegos- y que por eso se califican como patrimonio. Y que comprendan que con la desaparición de las huellas de nuestro pasado perdemos todos. Es preciso abrir los ojos y enterarnos de hasta qué punto nos empobrecemos cada día, y por ello desde aquí queremos felicitar a La Voz por este ejercicio responsable.

sábado, 13 de marzo de 2010

Reabriendo los balcones


He de comenzar pidiendo disculpas a aquellos que con asiduidad se asomaban a este blog. Como si fuera cosa de meigas, desde que cambié el diseño de este espacio la falta de tiempo y un raro cansancio se apoderaron de mí y acabé, sin desearlo, abandonando mi labor como blogera. Y así a mis lectores.

Tal vez fue el licor café (brebaje al que rara vez me entrego) el que deshizo el conjuro. El caso es que me volvió a picar el gusanillo y aquí me tenéis: reabriendo los balcones, oreando la casa y dejando que la luz del invierno y el frío que nos azota se cuelen por los rincones y despierten mi alma dormida.

Comienza una nueva andadura; os espero de nuevo asomados a las 'Ventanas de Marineda'.