viernes, 23 de abril de 2010

El velo de Najwa

Ha sido uno de los temas de actualidad en las últimas semanas. Como no tenemos suficiente con la crisis económica, y política, los medios de comunicación han decidido dar cabida a debates de tipo social. Pero no centrados en asuntos como el paro, que eso está muy visto, sino que, en una suerte de intento pobre por equiparnos con otros países europeos han decidido dar cancha al debate entorno al velo islámico. En realidad todo apunta a que se trata a un intento pobre por equiparar a España con otros países europeos, como Bélgica o Francia. Aquí la comunidad de inmigrantes musulmanes es relativamente baja y, de momento, la visión de mujeres y jóvenes con la cabeza cubierta por velos o ocultas bajo burkas es más bien escasa, quitando ciertos barrios de ciudades como Madrid o Barcelona y alguna que otra localidad mediterránea. Lo que más llama la atención es en qué manera la prensa española, que a veces parece oscilar entre la indigencia intelectual y el mero infantilismo, ha picado el anzuelo de las organizaciones musulmanas, muy interesadas por hacer de sus diferencias culturales una causa pública y tener presencia en el panorama nacional. No es ilícito que lo hagan, al fin y al cabo, aquí tienen libertad para ello y para mucho más, pero tampoco hemos de dejarnos engañar por supuestos victimismos y pretendidos buenismos.

El caso de Najwa no es, ni mucho menos, un ejemplo de discriminación religiosa y menos aún de discriminación racial. En el reglamento interno de su instituto existe una cláusula que prohibe a los alumnos estar en clase con la cabeza cubierta. El origen de esta restricción no son los velos musulmanes, ni muchísimo menos, en realidad se trata de una medida para evitar que los chavales sigan la lección con pañoletas o gorras de baseball como si en lugar de estar en Madrid estuvieran en un instituto del Bronx. Se trata de una cuestión de civismo y decoro.El debate surgido no es, ni más ni menos, que una muestra de que, en este país, no sé si por el exceso de trabajo o por el exceso de televisión nos hemos vuelto todos un poco locos y, lo que es peor, un poco lelos; hasta el punto de olvidar qué papel le corresponde a las escuelas y los institutos. Muchos padres relajan sus funciones como tales y se descansan en estas instituciones para que eduquen a sus hijos. Cuando surgen problemas de acoso escolar o acoso a los desprotegidos profesores, entonces recordamos que tal vez las familias tengan parte de culpa y los iluminados comentaristas políticos se ponen de acuerdo en resaltar la importancia de que los padres retomen su tarea. La enseñanza tiene una doble función: por un lado formativa y por otro educativa; pero educativa en sociedad. Ese es el valor de la escuela. Allí aprendemos a tratar a nuestros mayores, a aquellos que ejercen algún tipo de autoridad sobre nosotros, normas de convivencia y decoro... y entre éstas es donde hemos de enmarcar la cuestión del velo de Najwa. En España y en otros tantos países occidentales el decoro, la buena educación, dice que hemos de descubrirnos en los interiores. Es un gesto de respeto que, como tantas otras normas sociales, no tiene más justificación que la costumbre pero... ahí está y en el I.E.S. Camilo José Cela han decidido que sus alumnos deben conocerla, practicarla y respetarla.

Por mi condición femenina asumo que si voy a un país como Marruecos, Argelia, Irak o Pakistán he de cubrir mi cabello con un velo. Es una cuestión de respeto y, en algunos casos, una verdadera necesidad pues correría peligro mi integridad física. Y para qué hablar de llevar prendas como una minifalda o una camiseta de manga sisa. En los países occidentales nuestras normas de decoro a la hora de vestir son más amplias, más plurales y así deben permanecer. Sin embargo, ello no implica que debamos claudicar de nuestras propias normas por pocas que sean y por incomprensibles que resulten a aquellas comunidades que no comparten nuestra cultura. Najwa y sus compañeras pueden llevar el velo en su casa, por la calle, en el cine e, incluso, en el gimnasio (aunque sea antihigiénico); tampoco se ha restringido en los centros de trabajo, y así debe ser. Sin embargo, hay determinados lugares, entre ellos la escuela, y circunstancias en los cuales uno se debe descubrir, y eso las afecta a ellas tanto como a Johnny L (Juan López de nacimiento y aspirante a BBoy) que debe despojarse de la gorra, aunque eso pueda ir contra su intento por forjarse una identidad adulta y resaltar su individualidad. Es parte de un aprendizaje, ni más ni menos. Si Najwa comprende esto aprenderá a integrarse en una sociedad, a respetar otras culturas y hacer valer lo suyo, con madurez y espíritu crítico; sin demagogia ni giros grandilocuentes. Y también tendrá libertad para escoger aquello que más le interesa de las distintas culturas que conoce y practica (aunque éste puede que sea el temor de sus mayores). Lo que no debemos perder nunca de vista es que en este mundo cada vez más pequeño y mixto la pluralidad se basa en el conocimiento y el respeto mutuo.

8 comentarios:

Javi dijo...

En ningún caso se debe consentir la cultura del gueto, es una cuestión básica, en la calle que cada uno se vista como mejor le parezca, pero mucho ojo con ceder a "chantajes" de supuesto carácter racial, religioso o de cualquier otra índole.Ese victimismo, vendido en ciertos ambientes resulta un caldo de cultivo demasiado peligroso como para darle publicidad gratuita en los medios.

David Alonso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
David Alonso dijo...

Me ha gustado mucho la parte de que la escuela educa en sociedad; y que la sociedad española tiene por costumbre, Educacion y saber estar el descubriese la cabeza en interiores, es mas, uno de los privilegios como grande de España era el permanecer cubierto como una gran muestra de excepcionalidad.

Vanessa A. dijo...

No puedo estar m ... Ver másás de acuerdo con todo lo que escribes en tu blog a este respecto. Mi pregunta es, si ella puede ir con velo al colegio, ¿eso no es una discriminación hacia sus compañeros que quieran llevar una gorra, o compañeras que quieran llevan un pañelo atado a la cabeza y no son musulmanas? ¿si se convierten de boquilla las dejarán ponerse esos pañuelos?

Si yo cuando estuve en egipto tuve que adaptarme, y para entrar en una mezquita ponerme una chilaba, pido igualdad, que ellos cuando vengan aqui también cumplan nuestras normas, lo contrario sería una discriminación, pero hacia nosotros mismos

Paula dijo...

Gracias a todos por comentar!

El País publicó ayer una entrevista con Fátima, una joven musulmana que hace años emprendió una personal "cruzada" a favor del velo islámico (que sigue llevando sin menor problema). Sus reflexiones y lo que de ellas se desprende son interesantísimas.

Anonimus "the Third" dijo...

El problema viene de que los políticos no hicieron los deberes en su día.

Si hay una Ley común, nada que objetar.

El problema es que rebotar a la niña de colegio en colegio es una broma de mal gusto. Ahora se matricula en otro centro, y el consejo escolar del otro centro se reune y vota lo mismo que el anterior, etc, etc, etc.

Lo que me asquea es que los opinadores conservadores no son capaces de ocultar que todo el tema del velo les irrita por cuestiones meramente estéticas.

Estupenda reflexión. Pronto reflexionaremos nosotros también sobre este tema, discrepando en algunos puntos.

Estás invitada a despellejarnos.

XD

David Alonso dijo...

Mira esta noticia.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/segundo/instituto/cambia/reglamento/evita/asistencia/Najwa/elpepusoc/20100426elpepusoc_1/Tes

Paula dijo...

Anónimus: es tentador así que estaré pendiente XDDD

Conste que el artículo está escrito antes de que el centro que debía acoger a esta niña. Y que, precisamente, maniobras como la que ha realizado su consejo escolar me parecen deplorables y oportunistas. Precisamente creo que es en lo que no se debe caer y la Comunidad de Madrid, como responsable última debía de tomar cartas en el asunto. No sólo prohibiendo que otros centros hagan lo mismo, como han dicho que harán, sino que deberían establecer algún tipo de sanción ante estas actitudes.

Entre la comunidad musulmana hay una serie de oportunistas provocadores, como el tipejo polígamo (o bígamo, que para el caso es lo mismo) que está ahora organizando un circo en Francia, que están tratando de burlarse de nuestras instituciones y nuestro modo de vida. Occidente a luchado mucho por las libertades y no deberíamos caer en el juego de esta gentuza acotándolas en exceso. Lo que tienen que entender es que nosotros también tenemos nuestras reglas y esas tienen que cumplirlas a rajatabla; sin medias tintas ni contemplaciones.

Un saludo!