miércoles, 5 de mayo de 2010

SCQ falta de decoro en el Año Santo


Como últimamente estoy un tanto guerrillera este va a ser otro artículo de denuncia. En este caso dirigido al Concello (ayuntamiento) de la muy noble y leal ciudad de Santiago de Compostela.




El Año Santo se nota: numerosos peregrinos, multitudinarias excursiones, los curas que se mueven nerviosísimos por la ciudad, largas colas para atravesar la Puerta Santa- dar un abrazo al Apóstol- bajar a ver la tumba... Un ambiente bullicioso que inunda la Zona Vieja de la ciudad o, lo que es lo mismo, su casco histórico. A pesar de que se trata de un año jubilar, el último en once largos años, el ayuntamiento no ha puesto demasiado empeño en "mimar" un poco más de lo habitual la ciudad. Su actividad más notoria (recepciones de amiguetes, ilustres y peces gordos aparte...) es el cambio de algunas de las losas de piedra que conforman el pavimento del casco histórico, cuyo proceso es siempre el mismo: localización y vallado de la baldosa/as, repicado y posterior extracción, colocación de la nueva/as losa/as. Un proceso que requiere de una o dos semanas, según lo transitado de la calle. Esta suerte de "hacer que hacen" palidece ante el tufo pestilente de algunas rúas. Y es que el decoro urbano brilla por su ausencia en la ciudad del Apóstol.





Las calles, en general, están sucias: papeles, colillas y, lo que es peor, una proliferación preocupante de la caca de perro. El tomarse un café aromatizado por el Eau-de-merd by Chien es una de las experiencias más desagradables que uno puede topar. Y en Santiago no es nada extraño. Como buscando no hacer de menos a los buenos animales (el mejor amigo del hombre, dicen) los humanos contribuyen con generosidad, y no me refiero a los citados papelillos y a los restos de cigarro sino a los lapos (de rico y proteico contenido) que adornan las calles, así como los orines que acechan en las numerosísimas esquinas y callejones de la Zona Vieja. Evidentemente, la buena educación está en horas bajas y hay quien pone todo su empeño en hacer real la involución. Ya saben: "yo iba para hombre y me quedé en mono..." A esto hay que añadir el hecho de que se trata de una zona de marcha, con lo cual a partir del jueves se deben añadir los restos de copas y cervezas malogradas y la típica vomitona de yo-no-se-beber.




Puesto que en estas estamos, el concello debería ponerse manos a la obra y velar por el decoro de su ciudad, capital gallega y la más turística de la región. Eso si no quiere que la gente salga huyendo para no volver. Tal vez, esos coches de policía que pasan por calles estrechísimas molestando (mucho) a los viandantes, deberían ser sustituidos por una pareja de guardias de a pie dispuesta a poner una buena multa a aquellos que atenten contra la buena imagen de la urbe. Hasta que no sea así, los vecinos seguiremos atravesando calles en apnea, sorteando cacas de perro y lapos verdosos, al tiempo que evitamos caer en una de esas baldosas en vía de sustitución.


Ps. La semana que viene son las fiestas de la Ascensión (amenazan con que durarán del 12 al 18 de mayo). La ciudad ya se está engalanando con sus luces y en lo alto de la carballeira de Santa Susana ya asoma majestuosa la sempiterna noria. Otra ocasión de lujo para salir de fiesta y seguir disfrutando el Año Santo, ea!

4 comentarios:

David Alonso dijo...

¿Estas segura de que la caca es de perro? Porque es muy factible que sea de algún integrante del ejercito de tirados que habita en la capital del infra mundo. Sobretodo de los que moran y paran en el avante. Esos iban para hombre y se quedaron en protozo

Paula dijo...

Bueno, doy un leve margen de confianza al que tú llamas "ejército de tirados". Y confirmo que son de perro, que se les puede ver en faena a menudo.

Celia dijo...

No me digas que yo por los madriles presumiendo de que eso no pasa y ahora leo esto xD

Celia dijo...

No me digas que yo por los madriles presumiendo de que eso no pasa y ahora leo esto xD